RADIO KOSMOS CHILE

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CENTRO CIENTIFICO TECNOLOGICO DEL MARGA MARGA - "CENCIENTECNO" - centrocientificotecnologico@gmail.com

23.2.14


 Una experiencia de vida.

Les muestro este email que llego a mi correo el 8 de diciembre del 2013 y lo hago con la finalidad de indicarles a muchos que estas son las sorpresas agradables que a uno le envían personas que  ha olvidado, no porque quiera, sino que son tantos los alumnos que uno ve en sus años de docencia y que cambian en su físico que recordarlos a todos es una acción difícil y temeraria.
Gracias a este alumno que asistió a mis reuniones de astronomía:

Hola Don Hugo, es muy probable que usted no me recuerde, después de haber conocido a miles de personas a lo largo de su vida divulgando las maravillas de nuestro universo, pero yo si a usted lo recuerdo y con mucho cariño, ya que gracias a sus enseñanzas a cerca de la belleza de nuestro universo y sus misterios, ha pasado a ser parte de mis recuerdos mas añorados y entrañables que guardo de mi niñez. Por allá, por el año 87 u 88 mas menos, a mi colegio ( Idop, en La Cisterna) llego la noticia de que pronto se iba a impartir un taller de astronomía, al cual sin dudarlo, me inscribí de inmediato.
Allí fue en donde lo conocí, y fui descubriendo al escuchar sus palabras, las maravillas que nos deparaban esas pequeñas lucesitas en el cielo que cada noche brillaban sobre mi cabeza. Aprendimos lo básico, pero usted sembró la semillita del saber, de las ansias de aprender un poquito más acerca del cielo y sus asuntos. Recuerdo cuando fuimos a un paseo astronómico a un colegio creo al sector de Huelquen, nos quedamos allí una noche. Durante el día, con su telescopio nos enseño el sol, sus manchas e historias, recuerdo que para esa ocasión usted uso un filtro verde, aun recuerdo la imagen del sol que fue mi primera experiencia visual en la astronomía, imágenes que jamás se me han borrado de mis memorias. 
Como anécdota, recuerdo lo pegados que estaban los tallarines que comimos esa noche, aunque el ambiente era muy grato, había un poco de tristeza, al menos de mi parte, por que a medida que iba anocheciendo, también las nubes comenzaban a dejarse ver por sobre nuestras cabezas, finalmente usted llego y nos dijo que deberíamos dormir, pues la noche se nos presentaba poco auspiciosa y llena de nubes.
Le pedimos por favor que si se despejaba, nos despertara para así poder deleitarnos con las imágenes que nos tenía preparado su telescopio. Y así fue, usted salió de la sala y aunque nadie tenia sueño, después de tirarnos la pasta de dientes y cometer las típicas travesuras de nuestra edad, de apoco nos fuimos durmiendo, sin antes desear, al menos por mi parte de que el viento estuviera de nuestro favor y disipara aquella masa de nubes que nos separaban de las estrellas y nuestras ganas de maravillarnos con sus encantos.
La puerta se abrió, y usted entro con las buenas nuevas, la noche se había apiadado de mis inocentes suplicas y se había abierto un claro en el cielo hacia donde podríamos dirigir nuestra mirada, y fue allí en que Júpiter se mostró ante mis ojos atónitos y asombrados, sus lunas, cuales silentes damas de compañía, compartían aquel cielo junto al majestuoso rey de gas y nubes al cual usted con un dejo ceremonioso nos invito a conocer, -" he aquí Júpiter", fueron sus palabras, palabras que cada vez que le enseño el cielo a alguien y le hablo de sus maravillas, no puedo evitar acordarme del viejo profesor de astronomía que alguna vez tuve en un pequeño taller en el colegio, su nombre he imagen vienen a mi, parado junto a su telescopio, invitándonos a simplemente maravillarnos con la belleza del cielo, aquel cielo del cual tanta gente se siente ajeno, el mismo cielo que aun hoy, a muchos años de ese niño inocente , aun me emociono al  ver unas simples gotas de luz en la inmensidad de la noche.
Lo encontré por casualidad, muchos años después de aquel taller de astronomía, buscando información a cerca de la astrofotografía, llegue a su blog, y no le niego que al ver su nombre y fotografía, volví a ser ese niño que soñaba con el cielo y las estrellas, y gracias a eso, debo darle las gracias por la sonrisa y los bellos recuerdos que sin querer usted me hizo revivir.
Espero no haberlo aburrido con esta misiva, pero encontraba necesario darle las gracias por haber dejado, a través de la astronomía tan bellos recuerdos en mí, y formar parte de mis mejores días de niñez.
Espero, si así usted lo desea, retomar el contacto perdido ya  hace muchos años, por que si de algo estoy seguro, es que jamás se deja de aprender, tanto así como de astronomía, así como de la vida y sus sorpresas.

Me despido afectuosamente con un abrazo y una sonrisa, Alex Henríquez, quien alguna vez se maravillo con las estrellas y aun sigue haciéndolo así como cuando era un niño.


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