RADIO KOSMOS CHILE

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CENTRO CIENTIFICO TECNOLOGICO DEL MARGA MARGA - "CENCIENTECNO" - centrocientificotecnologico@gmail.com

30.11.12





La primera red de ciencia latinoamericana será de acceso abierto
Javier Salas. 

Materia. 
Los nueve primeros países en investigación de Latinoamérica lanzan una plataforma que difundirá gratuitamente toda su producción científica
La ciencia latinoamericana se sube al tren del acceso abierto. En un mes lanzará su primera red de estudios en línea y los nueve países que la formarán quieren que sea accesible a todo el mundo. La intención de esta plataforma es compartir y dar visibilidad a la producción científica generada en las instituciones latinoamericanas, y la mejor forma es que la información fluya rápida y eficazmente; que se pueda consultar y compartir libremente.
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Perú y Venezuela firmarán el próximo 29 de noviembre en Buenos Aires el lanzamiento de LAReferencia, como se llamará este punto de encuentro de la ciencia producida en Latinoamérica, destinada en principio a sus más de 700.000 docentes e investigadores y a sus más de 15 millones de estudiantes. Los países de la región reconocen un problema de visibilidad y estandarización de su producción, y LAReferencia aspira a cambiar esa tendencia.
“LAReferencia está íntimamente ligada al movimiento por el acceso abierto a la información científico-tecnológica, por lo tanto, las investigaciones cosechadas por la red serán de acceso abierto a todos los ciudadanos”, explica Sergio Matheos, responsable de coordinación Institucional del Ministerio de Ciencia de Argentina.
El representante argentino en las negociaciones explica que los usuarios podrán, de forma gratuita, leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar los textos completos de los artículos científicos “sin otras barreras económicas, legales o técnicas que las que suponga internet en sí misma”, siempre que los autores mantengan el control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser adecuadamente reconocidos y citados. Recientemente, la Unión Europea decidió que toda producción científica pagada con fondos públicos deberá ser de acceso abierto.
En agosto se puso la última piedra del proyecto, la relacionada con la difícil comunicación tecnológica de las 18 instituciones que tendrán que gestionar todo ese cauce de información. La intención es que no sea un repositorio unificado con un solo servidor que contenga toda la información, sino que se busca trabajar en red, por lo que cada universidad u organismo tendrá que desarrollar sus propias bases de datos. Así, todas las instituciones deberán asegurar que se siguen estándares internacionales, acordados y convenidos con sus pares para la consecución de los objetivos de difusión y trabajo colaborativo.
Frente a las revistas de pago
El proyecto pretende evitar uno de los principales galimatías financieros y formales a los que se enfrentan las instituciones investigadores: pagar varias veces por el mismo trabajo. Primero, financiar la investigación; después, abonar la publicación en una revista científica; y por último, sufragar la suscripción a esa revista para que sus investigadores puedan acceder a sus contenidos.
Los científicos mantendrán la autoría intelectual, y las instituciones, los derechos económicos. Y el organismo científico que no cumpla liberando su producción dejará de recibir financiación pública. Una experiencia que Argentina ya había puesto en marcha y que ahora se extiende a buena parte del continente.
LAReferencia está financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo aunque, según explica Matheos, “se está trabajando en un plan de sostenibilidad para dar continuidad a la red, para lo que se ha diseñado una estructura eficiente que permita reducir costos de gestión y prever el financiamiento por parte de los países socios”.


La ciencia ficción está desaprovechada en la enseñanza

SINC - Un estudio de la Universidad de Valencia asegura que la ciencia ficción, y sobre todo el cine, tiene muy buena acogida por parte de los alumnos de secundaria y los profesores lo valoran positivamente para motivar el interés por las ciencias. Sin embargo, de 31 libros de texto analizados, tan solo nueve hacen alguna referencia al cine de ciencia ficción como recurso didáctico.
“Una de las preocupaciones actuales es que los alumnos están abandonando el estudio de las ciencias e ingenierías, sobre todo las mujeres, y la ciencia ficción puede ser muy útil para despertar la vocación científica del alumnado más joven”, explica a SINC Jordi Solbes Matarredona, investigador de la Universidad de Valencia y coautor de un estudio que publica la revista Enseñanza de las Ciencias.
Los investigadores Fanny Petit y Jordi Solbes aplicaron un cuestionario a 173 alumnos de cuatro centros diferentes, de ámbito rural y urbano, públicos y concertados, para conocer el grado de conocimiento y aceptación de la ciencia ficción en los centros educativos. Los expertos obtuvieron un total de 578 referencias específicas de ciencia ficción. Destacan por número las citas sobre La Guerra de las galaxias, con 90, Matrix (60), X-Men (41), Yo robot (36), Spiderman (32) y El día de mañana (24).
“Además, hay 78 referencias que confunden la ciencia ficción con la magia y el cine de acción y aventura, ya que son muy mencionadas películas como Harry Potter, El señor de los Anillos, con 59 y 50 referencias respectivamente, La historia interminable y Misión imposible”, apunta Solbes. Algunas películas clásicas del género apenas han obtenido referencias, como 2001, Odisea en el Espacio (con dos menciones), El planeta de los simios nueve y Blade Runner (ninguna).
Un 24% de las respuestas recogidas por los investigadores tienen valoraciones positivas sobre las ciencias y el 31% habla de adelantos tanto en el campo científico como tecnológico. Por otro lado, un 47% ofrece visiones favorables sobre los científicos, un 35% deformadas o exageradas y un 12% visiones desfavorables. Así, se menciona que los científicos son “egoístas”, “se pasan la vida en el laboratorio”, y se mantiene la imagen de “científico loco” o que “quiere dominar el mundo”.
En las películas más vistas, apenas aparecen los científicos (Star Wars, Matrix) o se da una visión negativa de los mismos en las películas de superhéroes (X-Men, Spiderman, Hulk). “En ellas, el antagonista suele ser un científico que enloquece y quiere dominar el mundo o que, habiendo descubierto un ‘arma’ poderosa, la emplea para enriquecerse y acumular poder”, señala el investigador.
Escasa presencia en los libros de texto
El estudio también analiza la presencia o no de ciencia ficción en 31 textos de ciencias y tecnología de secundaria obligatoria y de bachillerato, de las especialidades de física y química, biología y geología y tecnología, junto con los libros de profesor, CD-ROM y libros de actividades. Son textos de siete de las principales editoriales publicados entre 2000 y 2008.
“De los 31 libros de secundaria y bachillerato analizados, en 22 de ellos no hemos encontrado ni una sola referencia a la ciencia ficción, ni en fotografías, comentarios, textos, actividades o referencias a webs”, afirma el investigador.
En cinco libros encontraron un elemento de ciencia ficción (foto, texto o cuestión-problema), en tres se evidencian dos elementos y sólo en un libro (Física y Química) se han encontrado tres elementos de ciencia ficción.
“Entre estos elementos destacan una foto de Superman localizada en un texto complementario sobre el descubrimiento del mineral jadarita, cuya fórmula química es muy similar a la fórmula del mineral ficticio kryptonita”, argumentan.
También han localizado en un libro de texto una foto de la nave Enterprise acompaña a un texto complementario sobre las fuentes de energía de las naves y un problema sobre la distancia que podía recorrer el capitán Nemo en su viaje submarino. Otro problema encontrado hace referencia a las revoluciones por minuto que debería dar la estación espacial de 2001, Odisea en el espacio para simular la gravedad terrestre.
En los libros de Tecnología se ha encontrado una actividad que consiste en el diseño de un coche del año 2050, un texto que hace referencia a las leyes de la robótica de Isaac Asimov y otro que menciona un ciclo de cine de ciencia ficción con ejemplos de películas como Matrix y Blade Runner.
“Dado que los libros de texto contribuyen en gran medida a establecer los contenidos que se enseñan, esto nos indica, junto al escaso número de actividades propuestas por el profesorado, que la ciencia ficción está poco presente en las aulas, a pesar de la opinión del profesorado favorable a las mismas”, concluye.
El profesorado lo valora positivamente pero no lo usa
Paralelamente al estudio realizado con alumnos, se hizo un sondeo a 35 profesores en formación (CAP) y 21 en activo. Se les preguntó, sobre la ciencia ficción que conocen, en formato cinematográfico, series de televisión y literario.
Según sus resultados, siguen predominando en este colectivo el número de referencias a las películas de la saga de La guerra de las Galaxias, junto con Regreso al Futuro y Matrix, pero otras películas clásicas, como Metrópolis, Blade Runner, 2001: Odisea en el espacio y Yo robot, tienen muchas más referencias.
En general, el profesorado duplica a los alumnos al mencionar referencias a libros, los superan claramente en referencias cinematográficas y solo ligeramente en el caso de series. “Un 38% de las respuestas dadas se refiere directamente a la mejora en la motivación y el interés de los alumnos por las asignaturas de ciencias”, subraya Solbes.
A la vista de estos resultados, proponen actividades de aprendizaje basadas en películas o series de ciencia ficción para averiguar si dichas actividades conllevan una mejora en la imagen de la ciencia y de los científicos del alumnado.


Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social
Programa iberoamericano para la década de los bicentenarios

El documento que aquí se presenta tiene el propósito de constituir un aporte para una discusión amplia y generosa, cuyo resultado sea un diagnóstico compartido y un conjunto de propuestas que puedan transformarse en un programa común, en este momento histórico en el que se conmemoran los bicentenarios.
El conocimiento científico y tecnológico es una de las principales riquezas de las sociedades contemporáneas y un elemento indispensable para impulsar el desarrollo económico y social. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido- en herramientas necesarias para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales.
Los países de Iberoamérica tienen hoy la oportunidad de consolidar avances logrados en los últimos años y enfrentar los desafíos pendientes en el plano de la economía, la sociedad, la educación y la cultura. El conocimiento científico y tecnológico puede contribuir en gran medida a que ello sea posible. Los desafíos deben ser enfrentados con una mirada estratégica, de largo plazo y en profundidad, fortaleciendo los lazos comunes. Vincular las instituciones de ciencia y tecnología con las demandas sociales conlleva un proceso que moviliza, no solamente a la comunidad científica, sino a muchos otros actores de la vida social.
Un programa de ciencia y tecnología para el desarrollo sostenible, la equidad y la cohesión social, aplicable a escala - iberoamericana sería una herramienta de gran ayuda para el logro de objetivos de cada país y del conjunto de ellos. Un programa de tales características debe reconocer la diversidad de realidades nacionales y ser capaz de convertirla en una riqueza que fortalezca al conjunto, abriendo las puertas a la cooperación entre los países de Iberoamérica. El fortalecimiento institucional, la formación de investigadores y tecnólogos, la creación de instrumentos de vinculación y la difusión social de los conocimientos constituyen rasgos centrales de un programa de ciencia y tecnología para el fortalecimiento de la cohesión social y la ciudadanía, que pueda ser adoptado por la comunidad iberoamericana. No se trata de crear un programa más, sino de generar un marco de consensos que, con una mirada estratégica, facilite la sinergia y la convergencia de muchas de las iniciativas existentes, complementándolas con otras nuevas que surjan del diagnóstico y de los objetivos que se acuerden.
El documento que aquí se presenta tiene el propósito de constituir un aporte para una discusión amplia y generosa, cuyo resultado sea un diagnóstico compartido y un conjunto de propuestas que puedan transformarse en un programa común, en este momento histórico en el que se conmemoran los bicentenarios. El texto inicial ha sido elaborado por un grupo de expertos convocados por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) a través del Observatorio de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad, dependiente del Centro de Altos Estudios Universitarios. A lo largo de los próximos meses será enriquecido, corregido y ajustado siguiendo las sugerencias que sean formuladas por un amplio número de colegas de Iberoamérica que serán invitados a emitir su opinión.
El Espacio Iberoamericano del Conocimiento ofrece el marco adecuado para este debate, así como para establecer estrategias de acción conjunta en el plano de la educación superior, la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, con la mirada puesta en el desarrollo productivo y la equidad social.    
Álvaro Marchesi Ullastres
Secretario General de la OEI
Para el debate del documento la OEI ha creado una cuenta en twitter @EspacioIBC y un grupo específico en su red de actores sociales con el nombre de Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo y la cohesión social
Índice
Presentación
A modo de síntesis
1. Ciencia, tecnología y desarrollo
1.1. Decisiones estratégicas
1.2. Un viejo anhelo de América Latina
1.3. Crisis y nueva oportunidad
2. Desafíos para el desarrollo iberoamericano
2.1. Desarrollo productivo
2.2. Equidad distributiva
2.3. Cohesión, ciudadanía y participación
2.4. Educación de calidad y amplia cobertura
2.5. Cooperación y contrucción de espacios internacionales
2.6. Madurez científica y tecnológica
3. Capacidades
3.1. La inversión en I+D
3.2. Los recursos humanos para la I+D
3.3. Las áreas estratégicas
3.4. Otras áreas y temas estratégicos
3.5. Situación de género
3.6. Capacidades institucionales
3.7. Articulación de políticas
4. Repensar la ciencia y la tecnología en Iberoamérica
4.1. Estilos
4.2. Excelencia y relevancia
4.3. Ciencia, tecnología e interés social
4.4. Cooperar: transformar las diferencias en oportunidad
4.5. Investigación universitaria
5. Innovación
5.1. Adaptación acrítica del concepto de sistema de innovación
5.2. Patrones de innovación de las empresas no basadas en I+D
5.3. Concepción amplia de la innovación
5.4. Vinculación entre los agentes de los sistemas de innovación
6. Objetivos, estrategias y propuestas de acción
6.1. Estrategia para fortalecer la innovación y el desarrollo tecnológico
6.2. Estrategia para orientar la I+D con criterios de excelencia y relevancia
6.3. Estrategia para vincular la I+D con las demandas sociales
6.4. Estrategia para el fomento de la investigación en ciencias sociales
6.5. Estrategia para mejorar la calidad educativa y promover las carreras científicas
6.6. Estrategia para fomentar la cultura científica y la percepción pública de la ciencia y la tecnología
6.7. Estrategia para integrar el Espacio Iberoamericano del Conocimiento
6.8. Estrategia para aumentar la inversión en I+D
6.9. Estrategia para aumentar el número de investigadores y tecnólogos
6.10. Estrategia para mejorar la gestión de las instituciones científicas 7. Hacia la consolidación de un programa
Bibliografía
Anexos
Anexo I
Anexo II
Anexo III
Anexo IV
ISBN: 978-84-7666-240-3
Este documento ha sido encargado a un grupo de trabajo convocado por el Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad del Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI. El documento ha sido coordinado por Mario Albornoz. Han colaborado en su redacción Rodolfo Barrere, Elena Castro Martínez, Ignacio Fernández de Lucio, Ariel Gordon, Pablo Jacovkis y Carmelo Polino, con el apoyo de Guillermo Anlló y Mónica Silenzi. Agradecimientos a Javier López Facal por su minuciosa lectura y por la formulación de sugerencias.
Maquetación: asenmac.com 
Nota de a Redacción: Quién desee tener el documento completo puede solicitarlo al correo 
hugopinaud@gmail.com

La ciencia también es parte de la cultura
Aporte de Lucía Dina Galotti 
Si la cultura involucra al conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta, no cabe duda que la ciencia, es también parte de nuestra cultura, de la misma manera que las artes o las humanidades. Sin embargo no siempre se la ve de esta manera. Suele considerarse que las ciencias deben ser dominadas por los especialistas. Pero la cultura científica ha de ser un elemento fundamental de la educación de la población en general con la finalidad de lograr una ciudadanía que no solo valore el desarrollo del conocimiento, sino que fundamentalmente lo utilice para comprender y participar en el mundo en que vivimos.
Todas las personas necesitan de una cultura científica, no solo aquellas que se van a dedicar a investigar o a enseñar ciencias. El participar en la toma de decisiones razonadas y racionales, en aspectos como el uso de la biotecnología, las fuentes alternativas de energía o clonación terapéutica, por ejemplo, requiere de una formación científica básica. Ello implica pensar en itinerarios educativos que involucren a todos los estudiantes desde edades tempranas, de manera de no privar a ningún ciudadano de conocimientos que son imprescindibles para participar en la sociedad contemporánea.
La ciencia es una forma de ver el mundo, una actitud, un modo de encarar los problemas, y no solo una sumatoria de conocimientos. El desarrollo de la ciencia y la tecnología y su incidencia en el mundo actual hace que sea cada vez más necesario el acceso a la cultura científica. Es por lo tanto un desafío para la sociedad contemporánea, contar con una población adulta con las competencias científicas para involucrarse en las decisiones relacionadas con el desarrollo científico y tecnológico.
Sin embargo, ¿Cómo puede aprenderse la cultura científica? ¿Cuál es la mejor forma de enseñarla? Apropiarse de la cultura científica involucra la capacidad de interpretar los fenómenos naturales, comprender la información científica en diversos formatos y evaluarla en función de los datos y los argumentos que la apoyan. Para lograrlo el desafío es convertir las clases de ciencia para que los alumnos tengan la oportunidad de sumergirse en la cultura científica. Lograr este cambio no refiere solo al trabajo de laboratorio o adquirir conocimiento conceptual. Implica sobre todo movilizar los conceptos y modelos que tengan los alumnos para introducirlos en las formas de pensar y hacer científicas, embebiéndose gradualmente de su cultura, de manera tal de ponerlos en condiciones para utilizar el conocimiento científico en su vida cotidiana y en la resolución de problemas.
Tanto la historia como la sociología de las Ciencias favorecen que en las clases se genere un ambiente de aprendizaje que contribuye a sumergirse en la cultura científica, pues posibilitan revivir las preguntas, los debates, las hipótesis, las evidencias la interpretación de los datos, y las teorías que se desprenden de ellos. Otro aspecto no menos importante es el papel de la comunicación, de las discusiones, elaboración de explicaciones y producciones escritas ya que son procesos relevantes en la elaboración de ideas científicas que posibilitan otorgar significado a los datos y observaciones, construir teorías y argumentos que las sostengan. Desde este marco es deseable el planteo de problemas auténticos, es decir aquellos de los que no se conoce la solución y que están contextualizados en situaciones familiares, de la vida real, abiertos, que generen debates, en los que el proceso de resolución es tan importante como el resultado.
Por lo tanto, la cultura científica no se adquiere de manera pasiva. Requiere de una base de educación que apunte a la construcción significativa. Pero ser científicamente culto no sólo es saber más ciencia, sino también “practicar la ciencia”, llevarla a la vida diaria para tomar decisiones y elegir cursos de acción razonados y fundamentados. La ciencia es la llave de la sociedad del conocimiento En la sociedad actual el creciente papel de la ciencia y la tecnología en los procesos de innovación y el peso cada vez mayor del conocimiento son factores protagónicos. Por ello, educar para la adquisición de una cultura científica, constituye un aporte importante ya que proporciona elementos para entender el fenómeno científico-tecnológico en el contexto social. También para considerar los factores que condicionan el desarrollo científico y sus consecuencias sociales y ambientales
Promover una visión de ciencia, con sus dilemas éticos y sus relaciones con la tecnología y la sociedad, acordes con todas las variables implicadas, sociales, instrumentales, económicas y políticas, favorece una mirada que realza sus fortalezas a la luz de sus limitaciones.
Desde este marco, considero que la forma en que habitualmente se enseña ciencias, no posibilita el logro de una cultura científica acorde a las necesidades de la sociedad contemporánea. Se presenta de una forma descontextualizada, elitista, tan alejada de la realidad y problemáticas del mundo que no motiva a los alumnos y los aleja del interés por la ciencia. Es necesario mostrar que la ciencia y la tecnología son importantes y accesibles para los ciudadanos, mostrando que son construcciones humanas y que por lo tanto, reflejan los intereses y los valores humanos. Para introducir estos aspectos en la escuela habría que poner a los alumnos en contacto con la vida de los científicos, y con lo que los científicos hacen, ya sea acercando los científicos a la escuela o a los alumnos a los centros de investigación. También a través de la literatura, del cine o del análisis de casos de la historia de la ciencia.
En síntesis, la cultura científica que incluye las formas de pensar y hacer de la ciencia así como las instituciones y formas de interacción de organizaciones y grupos de individuos insertos en un contexto histórico y social, constituyen parte esencial del capital cultural de todo ciudadano. Por ello, la presencia de la ciencia en el sistema educativo y la forma en que esta se presenta, como se enseña y se aprende son aspectos que es necesario revisar y considerar como parte central de la política educativa. La alfabetización científica y tecnológica es un derecho, por lo que la educación científica debe ocupar un lugar importante en todo el trayecto formativo, incluso desde las edades más tempranas. Aprender ciencias, adquirir una cultura científica, es fundamental para la plena integración en la vida social, por lo que se impone el rol clave que juega la escuela en este aspecto.

Internet supera a la radio en inversión publicitaria y alcanza a la prensa en lectores
Que Internet es el futuro es algo que nadie duda. Aunque, quizás, haya que empezar a hablar de que la Red es ya el presente. Al menos, eso se deduce de las últimas cifras publicadas por la Asociación de Editores de Diarios Españoles, que en su Libro Banco de este año revelan un claro acelerón de los medios online.
FUENTE | lainformacion.com  30/11/2012

Éste ha sido tal que ya en el primer semestre de 2012 las cabeceras de Internet han desbancado a la radio como el tercer soporte con mayor inversión publicitaria, sólo por detrás de televisión y radio. En concreto, mientras que la cadenas han conseguido 1.020,2 millones de euros, el 48% del total; y la prensa escrita 392,5 millones, el 19,3% de toda la inversión publicaria; los medios online han atraído 227,3 millones, el 10,5%.
Esta cifra les permite situarse por delante de la radio, que con sus 193,1 millones de euros de inversión publicitaria se coloca en cuarto lugar, con el 8,9% de la tarta. Además, supone un cambio de tercio respecto a la primera mitad de 2011, las emisoras estaban ligeramente por delante de las cabeceras online, con 221,8 millones, frente a los 212,5 millones de la Red. 
Pero, además, la publicidad online es la única que crece en lo que llevamos de año, al haber conseguido incrementar su inversión en un 6,9%, frente a la caída media del 15% que sufre todo el sector. La pujante tendencia de los medios digitales también queda refrendada por su creciente número de lectores, que ya pisa los talones al de la prensa escrita. 
Así, mientras que al cierre de 2011 las cabeceras de Internet sumaron 11,8 millones de lectores, tras crecer un 10,28% interanual, los medios de prensa escrita cayeron hasta los 13,2 millones, un 0,8% menos. Suma y sigue, porque si se echa la vista una década atrás, se comprueba la dispar evolución de uno y otro formato: el número de lectores de diarios digitales ha pasado de 2,53 millones, en 2002, a los citados 11,86 millones actuales, un 368,7% más; mientras que los de prensa escrita apenas han variado. 
Y es que en 2002 los diarios tradicionales ya sumaban 12,45 millones de lectores, lo que significa que en la última década apenas han ganado un 6,5% de seguidores. Además, para final de este ejercicio se prevé una caída del 12,4% de la prensa, lo que se traducirá en 437.000 ejemplares menos de promedio diario, y situaría el total por debajo de los tres millones. Una caída que agravará la situación del sector, cuyos ingresos ya están en niveles de 1996, mientras sus gastos, tras los duros planes de ajustes, se sitúan en niveles de 1998. 
No obstante, desde la AEDE destacan que existe una gran complementariedad entre el soporte digital y el papel, como demuestra el dato de que el 51,3% de los lectores de prensa tradicional también lean la online. De ahí que recomienden a los anunciantes fortalecer sus campañas apareciendo en los dos, ya que eso ayudará a fortalecer el mensaje, al tratarse de los mismos usuarios. 
Autor:   Ruth Ugalde

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