RADIO KOSMOS CHILE

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CENTRO CIENTIFICO TECNOLOGICO DEL MARGA MARGA - "CENCIENTECNO" - centrocientificotecnologico@gmail.com

30.11.12





La primera red de ciencia latinoamericana será de acceso abierto
Javier Salas. 

Materia. 
Los nueve primeros países en investigación de Latinoamérica lanzan una plataforma que difundirá gratuitamente toda su producción científica
La ciencia latinoamericana se sube al tren del acceso abierto. En un mes lanzará su primera red de estudios en línea y los nueve países que la formarán quieren que sea accesible a todo el mundo. La intención de esta plataforma es compartir y dar visibilidad a la producción científica generada en las instituciones latinoamericanas, y la mejor forma es que la información fluya rápida y eficazmente; que se pueda consultar y compartir libremente.
Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Perú y Venezuela firmarán el próximo 29 de noviembre en Buenos Aires el lanzamiento de LAReferencia, como se llamará este punto de encuentro de la ciencia producida en Latinoamérica, destinada en principio a sus más de 700.000 docentes e investigadores y a sus más de 15 millones de estudiantes. Los países de la región reconocen un problema de visibilidad y estandarización de su producción, y LAReferencia aspira a cambiar esa tendencia.
“LAReferencia está íntimamente ligada al movimiento por el acceso abierto a la información científico-tecnológica, por lo tanto, las investigaciones cosechadas por la red serán de acceso abierto a todos los ciudadanos”, explica Sergio Matheos, responsable de coordinación Institucional del Ministerio de Ciencia de Argentina.
El representante argentino en las negociaciones explica que los usuarios podrán, de forma gratuita, leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar los textos completos de los artículos científicos “sin otras barreras económicas, legales o técnicas que las que suponga internet en sí misma”, siempre que los autores mantengan el control sobre la integridad de su trabajo y el derecho a ser adecuadamente reconocidos y citados. Recientemente, la Unión Europea decidió que toda producción científica pagada con fondos públicos deberá ser de acceso abierto.
En agosto se puso la última piedra del proyecto, la relacionada con la difícil comunicación tecnológica de las 18 instituciones que tendrán que gestionar todo ese cauce de información. La intención es que no sea un repositorio unificado con un solo servidor que contenga toda la información, sino que se busca trabajar en red, por lo que cada universidad u organismo tendrá que desarrollar sus propias bases de datos. Así, todas las instituciones deberán asegurar que se siguen estándares internacionales, acordados y convenidos con sus pares para la consecución de los objetivos de difusión y trabajo colaborativo.
Frente a las revistas de pago
El proyecto pretende evitar uno de los principales galimatías financieros y formales a los que se enfrentan las instituciones investigadores: pagar varias veces por el mismo trabajo. Primero, financiar la investigación; después, abonar la publicación en una revista científica; y por último, sufragar la suscripción a esa revista para que sus investigadores puedan acceder a sus contenidos.
Los científicos mantendrán la autoría intelectual, y las instituciones, los derechos económicos. Y el organismo científico que no cumpla liberando su producción dejará de recibir financiación pública. Una experiencia que Argentina ya había puesto en marcha y que ahora se extiende a buena parte del continente.
LAReferencia está financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo aunque, según explica Matheos, “se está trabajando en un plan de sostenibilidad para dar continuidad a la red, para lo que se ha diseñado una estructura eficiente que permita reducir costos de gestión y prever el financiamiento por parte de los países socios”.


La ciencia ficción está desaprovechada en la enseñanza

SINC - Un estudio de la Universidad de Valencia asegura que la ciencia ficción, y sobre todo el cine, tiene muy buena acogida por parte de los alumnos de secundaria y los profesores lo valoran positivamente para motivar el interés por las ciencias. Sin embargo, de 31 libros de texto analizados, tan solo nueve hacen alguna referencia al cine de ciencia ficción como recurso didáctico.
“Una de las preocupaciones actuales es que los alumnos están abandonando el estudio de las ciencias e ingenierías, sobre todo las mujeres, y la ciencia ficción puede ser muy útil para despertar la vocación científica del alumnado más joven”, explica a SINC Jordi Solbes Matarredona, investigador de la Universidad de Valencia y coautor de un estudio que publica la revista Enseñanza de las Ciencias.
Los investigadores Fanny Petit y Jordi Solbes aplicaron un cuestionario a 173 alumnos de cuatro centros diferentes, de ámbito rural y urbano, públicos y concertados, para conocer el grado de conocimiento y aceptación de la ciencia ficción en los centros educativos. Los expertos obtuvieron un total de 578 referencias específicas de ciencia ficción. Destacan por número las citas sobre La Guerra de las galaxias, con 90, Matrix (60), X-Men (41), Yo robot (36), Spiderman (32) y El día de mañana (24).
“Además, hay 78 referencias que confunden la ciencia ficción con la magia y el cine de acción y aventura, ya que son muy mencionadas películas como Harry Potter, El señor de los Anillos, con 59 y 50 referencias respectivamente, La historia interminable y Misión imposible”, apunta Solbes. Algunas películas clásicas del género apenas han obtenido referencias, como 2001, Odisea en el Espacio (con dos menciones), El planeta de los simios nueve y Blade Runner (ninguna).
Un 24% de las respuestas recogidas por los investigadores tienen valoraciones positivas sobre las ciencias y el 31% habla de adelantos tanto en el campo científico como tecnológico. Por otro lado, un 47% ofrece visiones favorables sobre los científicos, un 35% deformadas o exageradas y un 12% visiones desfavorables. Así, se menciona que los científicos son “egoístas”, “se pasan la vida en el laboratorio”, y se mantiene la imagen de “científico loco” o que “quiere dominar el mundo”.
En las películas más vistas, apenas aparecen los científicos (Star Wars, Matrix) o se da una visión negativa de los mismos en las películas de superhéroes (X-Men, Spiderman, Hulk). “En ellas, el antagonista suele ser un científico que enloquece y quiere dominar el mundo o que, habiendo descubierto un ‘arma’ poderosa, la emplea para enriquecerse y acumular poder”, señala el investigador.
Escasa presencia en los libros de texto
El estudio también analiza la presencia o no de ciencia ficción en 31 textos de ciencias y tecnología de secundaria obligatoria y de bachillerato, de las especialidades de física y química, biología y geología y tecnología, junto con los libros de profesor, CD-ROM y libros de actividades. Son textos de siete de las principales editoriales publicados entre 2000 y 2008.
“De los 31 libros de secundaria y bachillerato analizados, en 22 de ellos no hemos encontrado ni una sola referencia a la ciencia ficción, ni en fotografías, comentarios, textos, actividades o referencias a webs”, afirma el investigador.
En cinco libros encontraron un elemento de ciencia ficción (foto, texto o cuestión-problema), en tres se evidencian dos elementos y sólo en un libro (Física y Química) se han encontrado tres elementos de ciencia ficción.
“Entre estos elementos destacan una foto de Superman localizada en un texto complementario sobre el descubrimiento del mineral jadarita, cuya fórmula química es muy similar a la fórmula del mineral ficticio kryptonita”, argumentan.
También han localizado en un libro de texto una foto de la nave Enterprise acompaña a un texto complementario sobre las fuentes de energía de las naves y un problema sobre la distancia que podía recorrer el capitán Nemo en su viaje submarino. Otro problema encontrado hace referencia a las revoluciones por minuto que debería dar la estación espacial de 2001, Odisea en el espacio para simular la gravedad terrestre.
En los libros de Tecnología se ha encontrado una actividad que consiste en el diseño de un coche del año 2050, un texto que hace referencia a las leyes de la robótica de Isaac Asimov y otro que menciona un ciclo de cine de ciencia ficción con ejemplos de películas como Matrix y Blade Runner.
“Dado que los libros de texto contribuyen en gran medida a establecer los contenidos que se enseñan, esto nos indica, junto al escaso número de actividades propuestas por el profesorado, que la ciencia ficción está poco presente en las aulas, a pesar de la opinión del profesorado favorable a las mismas”, concluye.
El profesorado lo valora positivamente pero no lo usa
Paralelamente al estudio realizado con alumnos, se hizo un sondeo a 35 profesores en formación (CAP) y 21 en activo. Se les preguntó, sobre la ciencia ficción que conocen, en formato cinematográfico, series de televisión y literario.
Según sus resultados, siguen predominando en este colectivo el número de referencias a las películas de la saga de La guerra de las Galaxias, junto con Regreso al Futuro y Matrix, pero otras películas clásicas, como Metrópolis, Blade Runner, 2001: Odisea en el espacio y Yo robot, tienen muchas más referencias.
En general, el profesorado duplica a los alumnos al mencionar referencias a libros, los superan claramente en referencias cinematográficas y solo ligeramente en el caso de series. “Un 38% de las respuestas dadas se refiere directamente a la mejora en la motivación y el interés de los alumnos por las asignaturas de ciencias”, subraya Solbes.
A la vista de estos resultados, proponen actividades de aprendizaje basadas en películas o series de ciencia ficción para averiguar si dichas actividades conllevan una mejora en la imagen de la ciencia y de los científicos del alumnado.


Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social
Programa iberoamericano para la década de los bicentenarios

El documento que aquí se presenta tiene el propósito de constituir un aporte para una discusión amplia y generosa, cuyo resultado sea un diagnóstico compartido y un conjunto de propuestas que puedan transformarse en un programa común, en este momento histórico en el que se conmemoran los bicentenarios.
El conocimiento científico y tecnológico es una de las principales riquezas de las sociedades contemporáneas y un elemento indispensable para impulsar el desarrollo económico y social. La ciencia, la tecnología y la innovación se han convertido- en herramientas necesarias para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación, la educación y otros requerimientos sociales.
Los países de Iberoamérica tienen hoy la oportunidad de consolidar avances logrados en los últimos años y enfrentar los desafíos pendientes en el plano de la economía, la sociedad, la educación y la cultura. El conocimiento científico y tecnológico puede contribuir en gran medida a que ello sea posible. Los desafíos deben ser enfrentados con una mirada estratégica, de largo plazo y en profundidad, fortaleciendo los lazos comunes. Vincular las instituciones de ciencia y tecnología con las demandas sociales conlleva un proceso que moviliza, no solamente a la comunidad científica, sino a muchos otros actores de la vida social.
Un programa de ciencia y tecnología para el desarrollo sostenible, la equidad y la cohesión social, aplicable a escala - iberoamericana sería una herramienta de gran ayuda para el logro de objetivos de cada país y del conjunto de ellos. Un programa de tales características debe reconocer la diversidad de realidades nacionales y ser capaz de convertirla en una riqueza que fortalezca al conjunto, abriendo las puertas a la cooperación entre los países de Iberoamérica. El fortalecimiento institucional, la formación de investigadores y tecnólogos, la creación de instrumentos de vinculación y la difusión social de los conocimientos constituyen rasgos centrales de un programa de ciencia y tecnología para el fortalecimiento de la cohesión social y la ciudadanía, que pueda ser adoptado por la comunidad iberoamericana. No se trata de crear un programa más, sino de generar un marco de consensos que, con una mirada estratégica, facilite la sinergia y la convergencia de muchas de las iniciativas existentes, complementándolas con otras nuevas que surjan del diagnóstico y de los objetivos que se acuerden.
El documento que aquí se presenta tiene el propósito de constituir un aporte para una discusión amplia y generosa, cuyo resultado sea un diagnóstico compartido y un conjunto de propuestas que puedan transformarse en un programa común, en este momento histórico en el que se conmemoran los bicentenarios. El texto inicial ha sido elaborado por un grupo de expertos convocados por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) a través del Observatorio de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad, dependiente del Centro de Altos Estudios Universitarios. A lo largo de los próximos meses será enriquecido, corregido y ajustado siguiendo las sugerencias que sean formuladas por un amplio número de colegas de Iberoamérica que serán invitados a emitir su opinión.
El Espacio Iberoamericano del Conocimiento ofrece el marco adecuado para este debate, así como para establecer estrategias de acción conjunta en el plano de la educación superior, la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, con la mirada puesta en el desarrollo productivo y la equidad social.    
Álvaro Marchesi Ullastres
Secretario General de la OEI
Para el debate del documento la OEI ha creado una cuenta en twitter @EspacioIBC y un grupo específico en su red de actores sociales con el nombre de Ciencia, Tecnología e Innovación para el desarrollo y la cohesión social
Índice
Presentación
A modo de síntesis
1. Ciencia, tecnología y desarrollo
1.1. Decisiones estratégicas
1.2. Un viejo anhelo de América Latina
1.3. Crisis y nueva oportunidad
2. Desafíos para el desarrollo iberoamericano
2.1. Desarrollo productivo
2.2. Equidad distributiva
2.3. Cohesión, ciudadanía y participación
2.4. Educación de calidad y amplia cobertura
2.5. Cooperación y contrucción de espacios internacionales
2.6. Madurez científica y tecnológica
3. Capacidades
3.1. La inversión en I+D
3.2. Los recursos humanos para la I+D
3.3. Las áreas estratégicas
3.4. Otras áreas y temas estratégicos
3.5. Situación de género
3.6. Capacidades institucionales
3.7. Articulación de políticas
4. Repensar la ciencia y la tecnología en Iberoamérica
4.1. Estilos
4.2. Excelencia y relevancia
4.3. Ciencia, tecnología e interés social
4.4. Cooperar: transformar las diferencias en oportunidad
4.5. Investigación universitaria
5. Innovación
5.1. Adaptación acrítica del concepto de sistema de innovación
5.2. Patrones de innovación de las empresas no basadas en I+D
5.3. Concepción amplia de la innovación
5.4. Vinculación entre los agentes de los sistemas de innovación
6. Objetivos, estrategias y propuestas de acción
6.1. Estrategia para fortalecer la innovación y el desarrollo tecnológico
6.2. Estrategia para orientar la I+D con criterios de excelencia y relevancia
6.3. Estrategia para vincular la I+D con las demandas sociales
6.4. Estrategia para el fomento de la investigación en ciencias sociales
6.5. Estrategia para mejorar la calidad educativa y promover las carreras científicas
6.6. Estrategia para fomentar la cultura científica y la percepción pública de la ciencia y la tecnología
6.7. Estrategia para integrar el Espacio Iberoamericano del Conocimiento
6.8. Estrategia para aumentar la inversión en I+D
6.9. Estrategia para aumentar el número de investigadores y tecnólogos
6.10. Estrategia para mejorar la gestión de las instituciones científicas 7. Hacia la consolidación de un programa
Bibliografía
Anexos
Anexo I
Anexo II
Anexo III
Anexo IV
ISBN: 978-84-7666-240-3
Este documento ha sido encargado a un grupo de trabajo convocado por el Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad del Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI. El documento ha sido coordinado por Mario Albornoz. Han colaborado en su redacción Rodolfo Barrere, Elena Castro Martínez, Ignacio Fernández de Lucio, Ariel Gordon, Pablo Jacovkis y Carmelo Polino, con el apoyo de Guillermo Anlló y Mónica Silenzi. Agradecimientos a Javier López Facal por su minuciosa lectura y por la formulación de sugerencias.
Maquetación: asenmac.com 
Nota de a Redacción: Quién desee tener el documento completo puede solicitarlo al correo 
hugopinaud@gmail.com

La ciencia también es parte de la cultura
Aporte de Lucía Dina Galotti 
Si la cultura involucra al conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta, no cabe duda que la ciencia, es también parte de nuestra cultura, de la misma manera que las artes o las humanidades. Sin embargo no siempre se la ve de esta manera. Suele considerarse que las ciencias deben ser dominadas por los especialistas. Pero la cultura científica ha de ser un elemento fundamental de la educación de la población en general con la finalidad de lograr una ciudadanía que no solo valore el desarrollo del conocimiento, sino que fundamentalmente lo utilice para comprender y participar en el mundo en que vivimos.
Todas las personas necesitan de una cultura científica, no solo aquellas que se van a dedicar a investigar o a enseñar ciencias. El participar en la toma de decisiones razonadas y racionales, en aspectos como el uso de la biotecnología, las fuentes alternativas de energía o clonación terapéutica, por ejemplo, requiere de una formación científica básica. Ello implica pensar en itinerarios educativos que involucren a todos los estudiantes desde edades tempranas, de manera de no privar a ningún ciudadano de conocimientos que son imprescindibles para participar en la sociedad contemporánea.
La ciencia es una forma de ver el mundo, una actitud, un modo de encarar los problemas, y no solo una sumatoria de conocimientos. El desarrollo de la ciencia y la tecnología y su incidencia en el mundo actual hace que sea cada vez más necesario el acceso a la cultura científica. Es por lo tanto un desafío para la sociedad contemporánea, contar con una población adulta con las competencias científicas para involucrarse en las decisiones relacionadas con el desarrollo científico y tecnológico.
Sin embargo, ¿Cómo puede aprenderse la cultura científica? ¿Cuál es la mejor forma de enseñarla? Apropiarse de la cultura científica involucra la capacidad de interpretar los fenómenos naturales, comprender la información científica en diversos formatos y evaluarla en función de los datos y los argumentos que la apoyan. Para lograrlo el desafío es convertir las clases de ciencia para que los alumnos tengan la oportunidad de sumergirse en la cultura científica. Lograr este cambio no refiere solo al trabajo de laboratorio o adquirir conocimiento conceptual. Implica sobre todo movilizar los conceptos y modelos que tengan los alumnos para introducirlos en las formas de pensar y hacer científicas, embebiéndose gradualmente de su cultura, de manera tal de ponerlos en condiciones para utilizar el conocimiento científico en su vida cotidiana y en la resolución de problemas.
Tanto la historia como la sociología de las Ciencias favorecen que en las clases se genere un ambiente de aprendizaje que contribuye a sumergirse en la cultura científica, pues posibilitan revivir las preguntas, los debates, las hipótesis, las evidencias la interpretación de los datos, y las teorías que se desprenden de ellos. Otro aspecto no menos importante es el papel de la comunicación, de las discusiones, elaboración de explicaciones y producciones escritas ya que son procesos relevantes en la elaboración de ideas científicas que posibilitan otorgar significado a los datos y observaciones, construir teorías y argumentos que las sostengan. Desde este marco es deseable el planteo de problemas auténticos, es decir aquellos de los que no se conoce la solución y que están contextualizados en situaciones familiares, de la vida real, abiertos, que generen debates, en los que el proceso de resolución es tan importante como el resultado.
Por lo tanto, la cultura científica no se adquiere de manera pasiva. Requiere de una base de educación que apunte a la construcción significativa. Pero ser científicamente culto no sólo es saber más ciencia, sino también “practicar la ciencia”, llevarla a la vida diaria para tomar decisiones y elegir cursos de acción razonados y fundamentados. La ciencia es la llave de la sociedad del conocimiento En la sociedad actual el creciente papel de la ciencia y la tecnología en los procesos de innovación y el peso cada vez mayor del conocimiento son factores protagónicos. Por ello, educar para la adquisición de una cultura científica, constituye un aporte importante ya que proporciona elementos para entender el fenómeno científico-tecnológico en el contexto social. También para considerar los factores que condicionan el desarrollo científico y sus consecuencias sociales y ambientales
Promover una visión de ciencia, con sus dilemas éticos y sus relaciones con la tecnología y la sociedad, acordes con todas las variables implicadas, sociales, instrumentales, económicas y políticas, favorece una mirada que realza sus fortalezas a la luz de sus limitaciones.
Desde este marco, considero que la forma en que habitualmente se enseña ciencias, no posibilita el logro de una cultura científica acorde a las necesidades de la sociedad contemporánea. Se presenta de una forma descontextualizada, elitista, tan alejada de la realidad y problemáticas del mundo que no motiva a los alumnos y los aleja del interés por la ciencia. Es necesario mostrar que la ciencia y la tecnología son importantes y accesibles para los ciudadanos, mostrando que son construcciones humanas y que por lo tanto, reflejan los intereses y los valores humanos. Para introducir estos aspectos en la escuela habría que poner a los alumnos en contacto con la vida de los científicos, y con lo que los científicos hacen, ya sea acercando los científicos a la escuela o a los alumnos a los centros de investigación. También a través de la literatura, del cine o del análisis de casos de la historia de la ciencia.
En síntesis, la cultura científica que incluye las formas de pensar y hacer de la ciencia así como las instituciones y formas de interacción de organizaciones y grupos de individuos insertos en un contexto histórico y social, constituyen parte esencial del capital cultural de todo ciudadano. Por ello, la presencia de la ciencia en el sistema educativo y la forma en que esta se presenta, como se enseña y se aprende son aspectos que es necesario revisar y considerar como parte central de la política educativa. La alfabetización científica y tecnológica es un derecho, por lo que la educación científica debe ocupar un lugar importante en todo el trayecto formativo, incluso desde las edades más tempranas. Aprender ciencias, adquirir una cultura científica, es fundamental para la plena integración en la vida social, por lo que se impone el rol clave que juega la escuela en este aspecto.

Internet supera a la radio en inversión publicitaria y alcanza a la prensa en lectores
Que Internet es el futuro es algo que nadie duda. Aunque, quizás, haya que empezar a hablar de que la Red es ya el presente. Al menos, eso se deduce de las últimas cifras publicadas por la Asociación de Editores de Diarios Españoles, que en su Libro Banco de este año revelan un claro acelerón de los medios online.
FUENTE | lainformacion.com  30/11/2012

Éste ha sido tal que ya en el primer semestre de 2012 las cabeceras de Internet han desbancado a la radio como el tercer soporte con mayor inversión publicitaria, sólo por detrás de televisión y radio. En concreto, mientras que la cadenas han conseguido 1.020,2 millones de euros, el 48% del total; y la prensa escrita 392,5 millones, el 19,3% de toda la inversión publicaria; los medios online han atraído 227,3 millones, el 10,5%.
Esta cifra les permite situarse por delante de la radio, que con sus 193,1 millones de euros de inversión publicitaria se coloca en cuarto lugar, con el 8,9% de la tarta. Además, supone un cambio de tercio respecto a la primera mitad de 2011, las emisoras estaban ligeramente por delante de las cabeceras online, con 221,8 millones, frente a los 212,5 millones de la Red. 
Pero, además, la publicidad online es la única que crece en lo que llevamos de año, al haber conseguido incrementar su inversión en un 6,9%, frente a la caída media del 15% que sufre todo el sector. La pujante tendencia de los medios digitales también queda refrendada por su creciente número de lectores, que ya pisa los talones al de la prensa escrita. 
Así, mientras que al cierre de 2011 las cabeceras de Internet sumaron 11,8 millones de lectores, tras crecer un 10,28% interanual, los medios de prensa escrita cayeron hasta los 13,2 millones, un 0,8% menos. Suma y sigue, porque si se echa la vista una década atrás, se comprueba la dispar evolución de uno y otro formato: el número de lectores de diarios digitales ha pasado de 2,53 millones, en 2002, a los citados 11,86 millones actuales, un 368,7% más; mientras que los de prensa escrita apenas han variado. 
Y es que en 2002 los diarios tradicionales ya sumaban 12,45 millones de lectores, lo que significa que en la última década apenas han ganado un 6,5% de seguidores. Además, para final de este ejercicio se prevé una caída del 12,4% de la prensa, lo que se traducirá en 437.000 ejemplares menos de promedio diario, y situaría el total por debajo de los tres millones. Una caída que agravará la situación del sector, cuyos ingresos ya están en niveles de 1996, mientras sus gastos, tras los duros planes de ajustes, se sitúan en niveles de 1998. 
No obstante, desde la AEDE destacan que existe una gran complementariedad entre el soporte digital y el papel, como demuestra el dato de que el 51,3% de los lectores de prensa tradicional también lean la online. De ahí que recomienden a los anunciantes fortalecer sus campañas apareciendo en los dos, ya que eso ayudará a fortalecer el mensaje, al tratarse de los mismos usuarios. 
Autor:   Ruth Ugalde

18.11.12


Universidad de Chile: Ceremonia al  Mejor Docente 2012:

El amor en el centro de la docencia



"Hoy día hay estudiantes de la U. de Chile que, gracias a su trabajo pero sobre todo al afecto que le dan a la labor de la docencia, nunca en su vida se van a olvidar de ustedes. ¿Qué valor le damos a eso? Simplemente el valor del corazón", dijo el Rector Víctor Pérez Vera ante los 36 académicos y académicas que este año fueron reconocidos con la distinción "Mejor Docente", en el marco del Aniversario 170 de esta Casa de Estudios.

"Entiendo la docencia universitaria como la práctica por medio de la cual se transmiten afectos mediante el intelecto". Esta fue una de las tantas frases con las que los académicos y académicas distinguidos con el Premio Mejor Docente 2012, definieron el trabajo que realizan a diario transmitiendo conocimientos, convirtiendo a jóvenes en profesionales, en líderes y ciudadanos, pero sobre todo formando personas.
El Salón de Honor de la Casa Central fue nuevamente el escenario de esta tradicional ceremonia de Aniversario en la que se reconoció la labor de 29 profesores y 7 profesoras que fueron destacados dentro de sus respectivas unidades académicas como los mejores.
"La Universidad de Chile les agradece a ustedes, a sus compañeros y compañeras de trabajo, a sus familias lo que hoy celebramos: su excelencia y su entrega", expresó el Rector Víctor Pérez Vera.
A esto añadió que "hoy hay estudiantes de la U. de Chile que, gracias a su trabajo pero sobre todo por el afecto que le dan a la labor de la docencia, nunca en su vida se van a olvidar de ustedes. ¿Qué valor le damos a eso? Simplemente el valor del corazón. Ustedes han sido vistos por los estudiantes como alguien que hizo la diferencia en su vida y no existen estándares para medir aquello".
Dirigiéndose a los docentes galardonados el Rector manifestó que la labor docente tiene que ver fundamentalmente con la nobleza y el corazón: "Eso es lo que los estudiantes encontraron en ustedes. Probablemente en el futuro no recuerden la fórmula, ni el ensayo, ni las salidas a terreno, ni la parte disciplinaria. Se acuerdan de los ojos con que ustedes los miraron, el tono de voz con el cual les hablaron y de cómo se dirigieron a ellos. Eso es lo que a uno le queda. Eso es lo que recuerdo de mis profesores de colegio y de Universidad. Los nombres los tengo acá, como cada uno de ustedes tiene los suyos en mente".
Por esto, el Rector reconoció la dedicación de estos docentes hacia la U. de Chile: "Después del intento por destruirla durante la dictadura, seguimos siendo la mejor gracias a gente como ustedes".
 "Son ustedes parte de un proceso continuo que da vida a la Universidad hace 170 años y que se proyecta sin límites en el futuro", dijo el Vicerrector de Asuntos Académicos Patricio Aceituno. Pequeños premios, como atrapar la atención de todos los estudiantes en la sala de clases, o recibir el saludo afectuoso de algún exalumno, dijo el académico, "están reservados a los buenos profesores", como también es motivo de orgullo realizar docencia "en una Institución que tiene sus orígenes en los albores de la república cuando estaba todo por hacerse". "Somos herederos directos de esos grandes personajes que desde la U. de Chile contribuyeron a darle forma este país", añadió.
La fuerza académica
¿Cómo representar en un discurso a gente tan diversa, proveniente de distintas disciplinas y de realidades tan heterogéneas? Frente a la duda, el Profesor Carlos Vignolo decidió convocar a través de un e-mail a la generación de Mejores Docentes 2012, a definir lo que significaba para ellos la labor del docente. "La emoción pasó de la angustia y la confusión, a la alegría, el gozo y la esperanza. Recibí de vuelta una cantidad de correos conteniendo una tremenda 'fuerza académica", manifestó.
"Formar profesionales que valen más por sus preguntas que por sus respuestas, que son capaces de iluminar de sentido las disyuntivas éticas o políticas que inevitablemente envuelven su quehacer"; "el punto es hacernos TODOS conscientes y partícipes de nuestra misión educativa y formativa"; "integrarnos y ser transversales como Universidad"; "la docencia por antonomasia"; "un buen docente debe involucrar sus sentimientos en el proceso de enseñanza"; "entiendo la docencia universitaria como la práctica por medio de la cual se transmiten afectos mediante el intelecto", fueron algunas de las frases que legaron al correo del Prof. Vignolo.

"La docencia acá es participar activamente en la instalación de valores, actitudes y habilidades"

A continuación el académico formuló propuestas para lo que llamo "La agenda conversacional estratégica y revolucionaria de la Universidad de Chile en lo que se refiere a educación". La primera de estas "la docencia no puede ser secundaria frente a la investigación". "Porque la docencia acá es participar activamente en la instalación de valores, actitudes y habilidades para formar personas conscientes, responsables, íntegras, respetuosas, abiertas al cambio y la diversidad, emprendedoras, justas y solidarias y ciudadanos democráticos comprometidos con el mejoramiento de la vida de los demás".
En tiempos en que el paradigma esencialista cede frente al constructivismo- planteó- "educar no es agregar capacidades a un ser que en lo esencial ya es de una cierta manera, sino generar contexto para que los jóvenes literalmente diseñen y gestionen proyectos de aprendizaje y construcción de sí mismos".
"Aprovecho de decir que me parece inaceptable que los estudiantes no estudien Filosofía. Todos deberían estudiar a lo menos las estructuras de las revoluciones científicas de Kuhn para que abandonen la idea de dar verdad y entiendan que los científicos no descubren verdades, sino que solo pueden inventar paradigmas que se validan por su utilidad y no por su veracidad", continuó.
"El conocimiento no es ni verdadero, ni permanente, ni universalmente válido, sino solamente útil, transitorio y muchas veces local", sostuvo Carlos Vignolo, añadiendo que "el conocimiento está disponible y actualizado minuto a minuto en ese cerebro compartido que es la Web. Tener hoy en día un profesor que entrega conocimiento es sinónimo de entregar conocimiento obsoleto que el alumno puede estar chequeando ahí en la Web. No hace ningún sentido el viejo modelo de entregar conocimiento, cuando éste ya no es verdadero ni definitivo".
Como segunda propuesta el académico subrayó que "el amor debe estar en el centro de la docencia", explicando que "transitamos a una visión holística del ser humano en que la razón, la emoción y el espíritu se integran".
"La letra, los valores, las actitudes y las habilidades con amor entran. Porque la tarea primordial de un verdadero docente es generar amor por aprender y por la disciplina que cultivan" y finalmente porque educar "involucra a ayudar a los jóvenes a aceptarse, valorarse y amarse a sí mismos. Ello solo puede hacerlo aquel y aquella que se acepta, valora y ama y desde ahí acepta, valora y ama a sus estudiantes".
"La educación debe dejar de ser para reforzar el individualismo atomístico y competitivo", reza la tercera propuesta. "Ésta debe orientarse a instalar la colaboración, la confianza y el capital social como elementos centrales para lo cual debemos mirar la docencia como el diseño y la gestión de comunidades de aprendizaje e idealmente comunidades de vida", añadió.
Finalmente, en una cuarta propuesta planteó que "la docencia de transversalizarse", invitando de paso a los docentes presentes a "asociarse para que el ejercicio docente alcance el lugar que le corresponde en la Universidad de Chile".

Honor, agradecimiento, alegría y compromiso

Antonio Vita Alonso
Académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza
 “Es un gran honor recibir este reconocimiento. Un gran honor, porque a estas alturas de la vida, en general,  uno recibe honores que más bien tiene que ver con los años de servicio. En este caso, como viene de los alumnos, la situación es distinta. Eso es algo que no tiene nada que ver con la edad, así que realmente es un honor muy grande. Además ellos son todo. Son el principal objetivo de nuestro trabajo, y la parte más agradable de nuestro trabajo. El trato con los alumnos”.

Dr. Alfredo Apip Ramos
Académico Facultad de Odontología
“Emocionado, porque una premiación así de tus pares es muy gratificante. Nosotros podemos ser médicos trabajando con la salud y no con la enfermedad, y he formado legiones de estudiantes que hacen esa tarea, en un mercado que está denigrado. Yo por eso estoy feliz, por recibir a mis 83 años de edad un homenaje de parte de mi Universidad, la que me dio todo. La Universidad patriarca que me enseñó los valores que predicó Andrés Bello: compromiso con la sociedad. Solamente agradecer al todopoderoso, a la trascendencia que me permite este momento y a los alumnos, que  son la fuerza, la energía. Ellos son mi gran familia”. 

Claudia Lagos Lira
Académica del Instituto de la Comunicación e Imagen
“Muy contenta y agradecida del Consejo del Instituto que decidió nombrarme, y de la Profesora Ximena Po, que como Directora de la Escuela, entiendo que fue quien propuso mi nombre al Consejo. Me siento muy honrada por el reconocimiento, y también siento que hay muchos otros colegas en el Instituto que pueden tener más méritos que yo. Así que contenta y agradecida. Además, feliz de ser parte de esta enorme institución, de larga trayectoria, que ha sido un pilar central de la historia republicana del país”.


Rodrigo Sánchez Edmonson
Académico de la Facultad de Ciencias Sociales
“Muy contento, porque entiendo que es un reconocimiento que entrega la Universidad, pero que, en su base, parte de las evaluaciones que hacen los mismos estudiantes. Y eso es fundamental, porque la Universidad no existe sin los estudiantes. Nosotros podemos ser los mejores docentes, pero si no tenemos donde volcar eso, no hay academia. Creo que los estudiantes son la fuente de la cual uno se nutre”.

Rodrigo Uribe Bravo 
Académico de la Facultad de Economía y Negocios
“Recibir un reconocimiento como éste es muy importante porque es el sentido por el que uno está haciendo clases en la Universidad, y particularmente en la Universidad de Chile. Esta institución tiene una gran particularidad, que es capturar a los mejores estudiantes del país, y que esos estudiantes hayan decidió premiarte a mí me parece un regalo gigante que vuelve a reforzar la idea de que uno tiene que estar aquí y seguir con ellos”.

Francisco Sanfuentes
Docente de la Facultad de Artes
"Tengo la experiencia de haber trabajo en otras universidades y al ingresar a la Universidad de Chile uno capta la verdadera potencia y relevancia de esta institución. Estar aquí significa un honor y un privilegio y deber".
Pamela Arriagada, en representación de Jocelyn Arriagada
Docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
"Para mi hermana es lo máximo porque es el reconocimiento de sus colegas, de sus alumnos y de sus pares lo cual la hace muy feliz y es muy importante para ella"
Luis Jara.
Docente de la Facultad de Agronomía.
"Recibir esta premio me sorprendió y me alegró mucho pues está dentro de la línea de los que vengo haciendo desde que entré a la Universidad de Chile"
Pedro Calandra
Director de extensión de la Facultad de Ciencias Agronómicas
"Esta distinción es un reconocimiento al esfuerzo diario y oculto en cierto sentido de lo que pasa en el aula entre el profesor y el estudiante, donde ellos y los directivos apoyan a quién ha cumplido esa hermosa labor de ser el mejor académico del año"
Juan Carlos Sturm Schaub
Académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas
"Esto ha sido un poco sorpresivo, no esperaba alguna distinción especial. Han sido casi cuarenta años de labor docente y veo a mis estudiantes de ahora mucho más despiertos que los de antes. Esto tiene mucho que ver con Internet y todo eso"
Karen Basfi - fer Obregón
Académica de la Facultad de Medicina

"Estoy contenta y agradecida también de los chiquillos, porque en realidad para mí es una retribución a lo que uno hace todos los días con harto cariño, pero que siempre el reconocimiento es un incentivo para seguir mejorando y seguir adelante. Ser docente en la Chile es un desafío constante. Los jóvenes te plantean desafíos y te exigen cada vez más. Trabajar en la Universidad te permite hacer muchas cosas. Desde estudiar constantemente, aprender de los chiquillos, estar haciendo trabajo en terreno, trabajar, servir también a la comunidad. Entonces es súper completo el trabajo de profe acá".


Discurso del Rector de la Universidad de Chile, 

Víctor Pérez Vera en Conmemoración del Aniversario 170: 

La desigualdad es el problema


A continuación el discurso enunciado por el Rector de la Universidad de Chile, Prof. Víctor Pérez Vera, en la Conmemoración del Aniversario 170 de esta Casa de Estudios, realizada el viernes 16 de noviembre de 2012 en la Casa Central.
1.- ANIVERSARIO 170 DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE
Los aniversarios constituyen siempre ocasiones en que nos detenemos a escuchar el rumor de lo acontecido y sus posibles resonancias en el presente. Hoy, cuando celebramos nuestros 170 años de vida, reconocemos aún la sonoridad de cuatro grandes relatos de nuestra historia universitaria, expresados con ocasión de su nacimiento, su cincuentenario, su centenario y del sesquicentenario, los que a mi entender mantienen un vigente correlato con la situación actual de nuestra Universidad y su entorno.
En el momento fundacional, las palabras de Andrés Bello -convertidas en cimiento profundo de nuestra cultura institucional- anunciaban ya lo que serían las tres encrucijadas existenciales de la Universidad de Chile como cuerpo vivo, cambiante, acuciado por las improntas de cada época y de cada generación. La primera, la relación ineludible de la Universidad con la nación y su Estado; la segunda, la libertad en su más pleno sentido de la condición de quien no es esclavo y de quien es responsable de sus obras, de su hacer y decir, respetando siempre el hacer y decir del prójimo; y la tercera, la imbricación de la Universidad con el entorno social.
Respecto a la primera encrucijada, Bello sostuvo, en su emblemático discurso de 1843: "Con la asistencia del Consejo, con la actividad ilustrada y patriótica de las diferentes facultades; bajo los auspicios del Gobierno, bajo la influencia de la libertad, espíritu vital de las instituciones chilenas, me es lícito esperar que el caudal precioso de ciencia y talento, de que ya está en posesión la universidad se aumentará...". Respecto a la segunda, revela las tensiones que signarán, desde sus inicios, el decurso de la institución: "La universidad, señores, no sería digna de ocupar un lugar en nuestras instituciones sociales sí (como murmuran algunos ecos oscuros de declamaciones antiguas) el cultivo de la ciencias y de las letras pudiese mirarse como peligroso bajo un punto de vista moral o bajo un punto de vista político".
Los "auspicios del Gobierno", de este modo, serán la bisagra en cuya materialidad, la universidad, se constituirá en el rostro más prístino de la ilustración republicana. Un rostro que se tornó, por cierto, peligroso, en tanto la ciencia y las letras operaron en su función crítica sobre esas "oscuras declamaciones antiguas", sobre esos sonidos provenientes del conservadurismo colonial y religioso, al que Bello contestará diciendo "Lo sabéis, señores, todas las verdades se tocan".
Y respecto a la tercera impronta, lo escuchamos plantear: "Yo ciertamente soy de los que miran ...la educación del pueblo, como uno de los objetos más importantes y privilegiados a que pueda dirigir su atención el Gobierno...como la base de todo sólido progreso; como el cimiento indispensable de las instituciones republicanas".
El cincuentenario de la Universidad de Chile, por su parte, estuvo marcado por otra constante: la mirada crítica hacia el interior en pos de su perfeccionamiento y con la finalidad de ser una institución que dialoga permanentemente con la sociedad y sus poderes. Diego Barros Arana, en el discurso conmemorativo, sostuvo: "Hoy, cuando la Universidad de Chile cumple medio siglo de vida es tiempo de preguntarse si ha correspondido al objeto que se tuvo en vista al crearla", y agrega: "La Universidad acometió la reforma de aquel estado de cosas con firmeza y con perseverancia. Apoyada más o menos eficazmente por todos los gobiernos que desde entonces se han sucedido ha podido realizar la transformación que hoy presenciamos...". Se refería con esto, a los cambios en los planes de estudio, la traída de profesores extranjeros y a las nuevas disciplinas incorporadas.
Así, la preocupación por lo público, ya estaba escrita en el cincuentenario y permanece en las escenas del Chile actual, entendiendo lo público como lo "perteneciente a todos y todas". Durante las últimas décadas nos hemos visto inmersos en una lucha por el resguardo de nuestra pertenencia al Estado y por ello, a Chile en su conjunto, ante los cálculos de las ideologías de mercado, lo que nos obliga a interpelar a nuestro propietario, el Estado.
Hemos reclamado por una justa consideración como Universidad pública estatal, a través de un Nuevo Trato, precisamente porque sabemos que la Universidad de Chile ha sido el "faro" del país durante los siglos XIX y XX, sentando las bases del desarrollo en los más diversos ámbitos. El siglo XXI nos encuentra redefiniendo ese vínculo y el sentido de lo público, sabiendo que toda relación social tiene luces y sombras en su devenir.
Al rector Juvenal Hernández le correspondió celebrar el centenario de nuestra Universidad y en su discurso del 19 de noviembre de 1942, se le escuchaba decir: "Desde los días de su creación, la historia del desenvolvimiento de la Universidad se confunde con la del desarrollo de las instituciones de la República: dura brega contra la obstinación de las fuerzas negativas que coartan los mejores vuelos de la inteligencia". Los sentimientos de lucha seguían registrándose en quien nos lideró por más de 20 años, dejando memoria de que la Universidad de Chile ha ganado su sitio en la perseverante vigilancia de su desarrollo.
El de Juvenal Hernández fue un tiempo de expansión y consolidación, pero sobre todo de la primacía del relato asociado a nuestro compromiso y porosidad con la sociedad y con la internacionalización latinoamericana. "Si la Universidad no se preocupa del medio social, no es más que un claustro cerrado y exclusivo que no cumple su misión civilizadora y sus fuerzas se perderán en el vacío", sostuvo Hernández.
En la conmemoración de los 150 años de la Universidad de Chile, marcados por el retorno de la democracia luego del infausto período de la dictadura, el rector Jaime Lavados puso el acento en la proyección de nuestra Casa de Estudios en medio de los acelerados cambios de la sociedad globalizada, recuperando y fortaleciendo la idea de la "cultura" de la Universidad de Chile.
Las sombras del desvarío se ceñían sobre el aniversario de los 150 años y cada uno y cada una de los que vivimos la intervención de la Universidad de Chile sabemos que, quizás, este haya sido el período más doloroso y complejo de nuestra historia institucional. Esta historia recién comienza a ser abordada, hablada y problematizada, más allá de las miradas ideológicas, de los miedos y los rencores, propios del trauma.
Pero nos asiste la convicción de que es preciso que los sucesos recientes tengan mayor cabida en la reflexión y en la memoria. Sólo de ese modo, nuestra cultura propia, nuestra identidad, podrán encontrar ese espacio que explique o desmitifique el peso de la intervención, situándola en su perspectiva temporal y ayudándonos a entender los cambios impuestos, las resistencias, la capacidad de agencia para impedir la destrucción de los relatos fundacionales y su posterior relectura.
Es un episodio que tenemos que re-construir, recuperar en sus documentos, en la historia oral, los recuerdos, no para reproducir las distancias y los resquemores, sino para reforzar el sentimiento plural y de libertad que nos define. Pondré todos mis esfuerzos porque antes de que finalice mi rectorado podamos contar, además del pionero trabajo de la Revista Anales en sus números especiales dedicados a los 170 años, con una profunda historia de la intervención militar en la Universidad de Chile.
Si he traído hasta este Salón de Honor, símbolo de nuestro ser republicano, las palabras de los rectores en Aniversarios anteriores, es para dar cuenta, precisamente, del espesor de nuestra historia. Y más aún, de las responsabilidades políticas y culturales que nos competen por misión y devenir.
2.- LA UNIVERSIDAD DE CHILE EN EL AÑO 2012
A la luz de estos relatos que nos interpelan en nuestra responsabilidad como institución, en su aniversario 170, la Universidad de Chile puede decir con orgullo a todos los chilenos y chilenas que su universidad, sigue siendo la número 1 en el país en investigación, publicaciones, pregrado y postgrado, y una de las 10 mejores de Latinoamérica.
Todos estos logros no serían posibles sin la calidad y cantidad del trabajo comprometido y generoso de nuestra comunidad universitaria, para quienes expreso nuestro mayor reconocimiento y agradecimiento. 
El libro "Memoria 2010 - 2011", preparado por la Vicerrectoría de Extensión y que ustedes han recibido en el día de hoy, da cuenta del quehacer de nuestras académicas y académicos. Agradezco el espléndido trabajo realizado por la Vicerrectora de Extensión, prof. Sonia Montecino y su equipo. Aprovecho de agradecer también la gestión de la VEX que ha permitido que la Empresa de Correos de Chile haya confeccionado sellos conmemorativos de estos 170 años con las imágenes de Valentín Letelier y Amanda Labarca y el lema de Pioneros en la Educación Pública como un modo de dejar impresos los sentimientos que nos asisten de recuperar ese sitia
.l que ellos nos legaron

3.- LA DESIGUALDAD ES EL PROBLEMA

En la larga historia de la Universidad de Chile, este patrimonial Salón de Honor ha recibido los relatos y vivencias, los sueños y esperanzas de la nación, así como también ha sido testigo de la justa protesta ante sus carencias y malestares.
Hoy no es una excepción. Y no podría serlo cuando una honda inquietud agita el alma del país, muchas veces expresada en el cantar y caminar de multitudes por las calles, con ecos y protagonismos en nuestra comunidad universitaria, especialmente la estudiantil, como ha sido su tradición de décadas.
Desde distintos sectores se busca explicar las causas del desasosiego, las más de las veces, en nuestra opinión, sordas y ciegas ante lo que se vive en los hogares, en los jardines infantiles, en las escuelas y liceos, en los consultorios y hospitales, en los barrios, en los buses, en las precarias plazas, ¡para que seguir!, de los sectores más vulnerables y de la clase media de nuestro país.
Desde hace años he criticado la inequidad y desigualdad que sufren millones de chilenas y chilenos. Es un juicio que se basa en mi experiencia de vida, en mi niñez y adolescencia en regiones, en ser hijo y nieto de profesores primarios de provincia que, como tantos otros, dieron todo por el país y por su futuro. Es una crítica que nace del convencimiento de que Chile, al igual que una familia, necesita tener cohesión social, solidez, estabilidad y dignidad. Durante este tiempo he escuchado repetidamente a líderes políticos y económicos sobre vías y propuestas de soluciones. Pero la inequidad y desigualdad siguen dominando el paisaje de Chile, resquebrajando la realidad del país, de sus barrios, pueblos y ciudades.

A doscientos años de su Independencia, Chile no es justo y aún no hemos alcanzado ese ideal que afirma que en nuestra patria no existen clases ni grupos privilegiados. Es triste y desesperanzador constatar que diariamente, millones de chilenos y chilenas tienen graves carencias materiales, culturales y espirituales, donde ni la capacidad de soñar les permite tener esperanzas como aliciente para seguir existiendo y luchando.

Al respecto, resulta sintomático un estudio reciente del PNUD (Bienestar Subjetivo: El desafío de pensar el desarrollo, Santiago, agosto 2012) sobre el bienestar subjetivo publicado en agosto de 2012. Sin entrar en una discusión sobre el concepto de felicidad que está en juego, el estudio constató, ¡miren que novedad!, que existe desigualdad para poder sentir y soñar, y que la infelicidad también se reparte desigualmente en nuestra sociedad, pues afecta en mayor grado a los grupos más vulnerables.

¿Qué hemos hecho o hemos dejado hacer para arribar a este panorama? Se ha afirmado que la tarea gubernamental no es competente para adentrarse en los terrenos de nuestra subjetividad. En otras palabras que la felicidad, las alegrías, como las penurias y los dolores, son asunto privado, en ningún caso conciernen a los ámbitos de lo público, como el gobierno, el Estado o las políticas públicas. Si ello es así, ¿debemos quedarnos a brazos cruzados y esperar que a la pobreza material sumemos la del espíritu, pero también distribuida desigualmente? ¿Soporta la sociedad algo así? ¿Acaso es posible la estabilidad política y la gobernabilidad democrática sobre bases tan febles? ¿Cómo le exigimos sensatez al manifestante indignado por la desesperanza? ¿Debemos esperar que se sacuda solo de su malestar y acepte su desigual acceso a la vivienda, a los bienes culturales o a un trabajo digno? Algo me dice que el manifestante furibundo, o el graffiti envenenado de odiosidad anti sistema, tienen algo -y mucho- que ver con esta desigualdad lacerante. El Latinobarometro del 2011 consigna que apenas un 6% de los chilenos cree que la distribución del ingreso en Chile es justa. ¿Podemos aspirar a vivir en paz sabiendo esto?
Una alta desigualdad de oportunidades fomenta la exclusión social, reduce la capacidad de las sociedades de utilizar el capital humano en todo su potencial, y permite a las personas adineradas distorsionar el mercado en beneficio propio. Asimismo, puede promover el delito, la violencia y la inestabilidad política.
Chile no será desarrollado -en el sentido de un pleno desarrollo humano- si no logramos vivir juntos en diversidad y acabemos con la distancia social entre ricos y pobres. ¿Por qué no avanzan las reformas que con tanta persistencia y fuerza reclaman los chilenos? Las élites saben que las inequidades perturban el orden social, amenazan la gobernabilidad democrática y desestabilizan el sistema político. En suma, es un peligro latente para los mismos que disfrutan de privilegios.

La prof. Merike Blofield, de la Universidad de Miami, sostiene que los cambios no se llevan a cabo porque la desigualdad ha abierto tan profundamente la grieta social entre élites y pobres, que éstas se hacen inmunes e insensibles a percibir y menos a entender el dolor, la frustración, la indignación o sus efectos sociales o políticos. Las élites económicas y políticas del país se han inclinado, durante años, por soluciones a la desigualdad individual y a corto plazo, en lugar de colectivas y a largo plazo, aislándose en comunidades cerradas, escuelas privadas, previsión privada, salud privada, autopistas privadas, lugares de veraneos privados, barrios privados, toda vez que la diversidad es peligrosa y lo público es sospechoso.
Nunca antes nuestro país había sido tan desigual. Esta ha penetrado tan profundamente los intersticios de nuestra vida en sociedad que ni los espacios de nuestra intimidad -tradicionalmente excluidos de los denominados bienes públicos- se libran de ella. 

Nos hemos acostumbrado por años a centrar nuestra crítica en las políticas públicas del Estado o incluso en las características idiosincráticas del pobre, pero no hay que ser muy entendido para darse cuenta que las elites -económicas y políticas- tienen algo que ver también en la reproducción de la desigualdad.

En los momentos que esta Universidad histórica cumple 170 años acompañando el desarrollo de la República de Chile y las demandas y sueños de su pueblo, esta Casa levanta su voz para denunciar este flagelo cada vez menos sordo y silencioso que amenaza nuestra convivencia, pero por sobre todo, la posibilidad de hacer del futuro de Chile, un proyecto política y democráticamente sustentable. Hago un llamado aquí, no al Estado, ni a una motivación abstracta, sino a nuestra élite empresarial y política a asumir este desafío trascendental: la superación de las intolerables desigualdades que nos dividen, alimentan la desesperanza y con ello, la desconfianza, la rabia cívica y la violencia social. No podemos esperar más. Mañana puede ser demasiado tarde.

La desigualdad es "el" problema. Es la sensación compartida de que millones de chilenas y chilenos miran la realidad del país desde la ventana o la caja del televisor, mientras que los protagonistas somos unos pocos.

Hoy, cuando la Universidad de Chile celebra 170 años al servicio de la nación, quiero pedir un esfuerzo real y sincero al Gobierno de Chile y al Congreso Nacional para que desde marzo de 2013, ¡y a lo que cueste! se brinde educación parvularia universal y de calidad, según los más altos estándares internacionales, a todos los niños y niñas de Chile, sin ninguna excepción o justificación que pretenda explicar la injusticia que hoy se produce. En la inequidad de la educación parvularia en los sectores más vulnerables está la cuna de las desigualdades que tenemos. Los recursos están, hay que hacer los recortes y reasignaciones presupuestarias necesarias para que esto se pueda cumplir, ahora, no mañana. Las niñas y niños pobres no pueden esperar, se les va la vida, y nuestra vida por tanto, en ello. Solo así la vida plena podrá prodigarse en una felicidad encarnada en la materia y en el goce de la vida en común. Si algunas personas consideran que ello no es posible, pues afectaría los equilibrios macro económicos del país, los invito a que vayan a donde viven esos niños y niñas pobres, que los miren a los ojos y les expliquen, por qué ellos y ellas no podrán recibir los estímulos adecuados para desarrollar los talentos con que nacieron y continuarán siendo castigados de por vida.

4.- LA DESIGUALDAD DE GÉNERO 
Y LA UNIVERSIDAD DE CHILE
En la senda de la reflexión y la acción sobre las desigualdades sociales, la Universidad de Chile ha sido pionera en abordar las inequidades de género. Desde mediados del siglo XX con Amanda Labarca, Elena Caffarena y otras mujeres que lideraron la participación universitaria, hasta los actuales Centros de Estudios de Género, nuestra universidad se ha constituido en un campo vanguardista para las mujeres.
Esta rectoría ha sido sensible a las desigualdades entre hombres y mujeres. Por esto, el 5 de noviembre del 2008 y por primera vez en el país, promulgamos el Decreto Universitario Nº 0027663 que incorporó la variable de género en los títulos universitarios, con la clara convicción que el lenguaje crea identidades sociales y que es preciso despejar los sedimentos de realidades que no corresponden a la vida contemporánea.
Sé que estos gestos, aunque necesarios en la inclusión de las diferencias, no son suficientes para cambiar las estructuras que operan aún en nuestra comunidad como reflejo de los sistemas culturales que nos modelan.
Es por eso que este año convoqué a académicas, estudiantes y funcionarias, líderes en sus disciplinas y estamentos, a formar una Comisión de Igualdad de Oportunidades de Género en la Universidad de Chile, con el objeto de realizar un diagnóstico sobre el tema y propuestas para mejorar la participación e incorporación de las mujeres en nuestra universidad. Agradezco a todas las integrantes de esta comisión por su riguroso trabajo.
Dos son los ámbitos que esta Comisión ha planteado y que recojo. Por un lado, la distribución desigual de académicas y académicos, representando las primeras sólo el 34,8% de nuestros académicos contratados; los escollos que experimentan en su desempeño profesional; la poca participación en la toma de decisiones; el acceso restringido a las jerarquías más altas y la masculinización y feminización de algunas carreras (como por ejemplo, ingeniería y educación parvularia respectivamente), produciendo un desequilibrio en la participación de mujeres y hombres y reproduciendo los estereotipos y las desigualdades que operan en la sociedad.
Por otro lado, los problemas transversales que afectan a todos los estamentos: la maternidad y paternidad responsable y su conciliación con el desarrollo académico, estudiantil y funcionario; el acoso sexual y la discriminación por razones de género o diversidad sexual.
Acogiendo una de las recomendaciones de esta Comisión, crearemos una Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género en la Universidad de Chile, cuya primera labor consistirá en producir un Plan para la Igualdad de Género, una investigación cualitativa y cuantitativa que profundice el diagnóstico ya efectuado por la Comisión, y una propuesta para la formulación de políticas universitarias en esta materia.
De este modo podremos avanzar en nuestra búsqueda de igualdad y diversidad.

5.- LA EDUCACIÓN PÚBLICA: UNA RESPUESTA AL
 PROBLEMA DE LA DESIGUALDAD
La desigualdad es, sin duda, el problema no resuelto de nuestra sociedad. Esto, ha puesto a la educación pública al centro del debate ciudadano. El reconocimiento del rol determinante y estratégico que tiene la educación para el país debe expandirse, madurar y articularse en propuestas.
Sin embargo, nada de esto podrá rendir frutos - aquellos que el país requiere- si ese discernimiento y los enunciados en que se articula se estrellan una y otra vez contra la muralla impuesta por el modelo vigente, con el agravante de que la autoridad parece empeñada en seguir elevando los muros. Esto nos obliga a alzar la voz. A exigir que el Estado, ponga real voluntad en hacerse cargo de su responsabilidad con dar educación pública de calidad a todos los que la requieran y que exija estándares de calidad para todas las instituciones que cumplan esta importante función social, además del pleno cumplimiento de la ley.
El año pasado fuimos testigos de una de las movilizaciones estudiantiles y sociales más grandes y sostenidas que haya conocido el país desde la recuperación de la democracia. Los llamados de esa movilización liderada por estudiantes de esta Universidad de Chile, pusieron en el centro de la controversia pública a la educación, no como un aspecto sectorial más -como la salud, la previsión, la seguridad ciudadana, por ejemplo-, sino en tanto nudo estratégico y fundamental para la equidad social y el desarrollo humano del país.
La voz estrepitosa que exigió educación pública de calidad, que acusó y denunció los fines de lucro que, contra la legalidad vigente, ostentan desde hace años y mayoritariamente las nuevas universidades privadas se hizo oír con energía y convencimiento.
Pero quienes deben prestar oídos, por estar situados en los lugares de decisión respecto de las políticas públicas, no lo han hecho y no lo hacen. Y yo pienso que no es sordera. Es la obstinación de no escuchar, decidida de antemano, porque su agenda es radicalmente distinta a la que trazarían esas demandas, llevadas a planteamientos concretos (que, por cierto, no faltan). Creo que tenemos todas las pruebas a la vista, y la puesta en escena de las iniciativas gubernamentales, indican que se trata de una agenda directamente contrapuesta.
El interés fundamental que percibimos, propiciado desde los niveles de decisión se dirige a la consolidación del modelo mercantil de la educación: educación de mercado para el mercado, subsidio a la demanda que legitima la entrega de dineros fiscales a la educación privada sin mayores condiciones ni limitaciones, sin ningún control de parte de la Contraloría General de la República, y con total falta de transparencia del uso de recursos que son de todos los chilenos.
Es una agenda distinta, que se opone manifiestamente a las voces y reivindicaciones de los actores involucrados y de la ciudadanía preocupada por el destino de la educación en el país. Y su contenido -aunque a menudo así se lo presente- no es técnico: es político. El propósito que la guía no puede ser disimulado ni maquillado. La profundización del modelo mercantil, decláreselo o no, quiéraselo o no, trae consigo la devastación de la educación pública en todo el sentido y amplitud del término. Ante esta escena, no se puede sino hacer presente a las autoridades la obligación que les cabe a la hora de impulsar o adoptar decisiones de Estado, una responsabilidad que tiene como punto de referencia el futuro del país y de sus generaciones.
Hemos escuchado ya por demasiado tiempo las letanías que rebajan el sentido de la educación pública.
Entre los argumentos que se esgrimen para debilitar y desacreditar la educación pública está el de la libertad de enseñanza. Una noción abstractamente válida, sin embargo cuando se la usa en la discusión y se la invoca como principio de política pública en el campo educacional, lo que en realidad se está propulsando son niveles cada vez más acentuados de segregación social y de cohesión ideológica de los grupos dominantes del país. La ceguera con que se insiste en esto, sin hacer un ejercicio de reflexión desde esos mismos grupos, equivale a una insensatez social e histórica. Y esa imprudencia apunta al corazón de la democracia.
Eso es lo que vislumbramos está en juego en el Chile actual: la capacidad para reforzar y hacer sustentable nuestra democracia. Tenemos por una parte -y ya lo hemos planteado el día de hoy- niveles intolerables de desigualdad e inequidad y un incremento pavoroso de la brecha entre ricos y pobres, sin descontar el hecho de que la mayor parte de nuestra clase media es económica y socialmente vulnerable; y tenemos, por otra parte, una clase política que pareciera convertir las decisiones social y políticamente relevantes en una prerrogativa excluyente que se sustenta en una aguda limitación de la participación ciudadana. Un cuadro semejante no puede sino acusar la fragilidad de nuestra democracia y hace imposible, en las condiciones vigentes, una ampliación de la misma, que debe ir a la par del desarrollo.
Pues bien: la educación, sin la cual no hay desarrollo, es al mismo tiempo el pivote para la plena democratización de la vida social. Y digámoslo con todas sus letras: la pieza maestra es la educación pública, provista por el Estado, precisamente porque es la única que, por sus propias características de inclusividad, no discriminación, igualdad y fomento de una ciudadanía responsable y participativa, puede satisfacer lo que la democracia supone; es la única congruente con la democracia, no como una simple forma o un conjunto de procedimientos, sino como un proceso vivo e históricamente abierto.
Por eso son tan importantes las demandas de educación pública que han alcanzado la máxima resonancia social en el país. Esas propuestas implican la reivindicación de la educación como un derecho fundamental e irrestricto, es decir, no sujeto a limitaciones y condicionamientos arbitrarios o discriminadores. Un derecho: desde luego, la educación no es un servicio, y de ningún modo es un bien de consumo. Un derecho, sí, y no se trata solo de un reclamo individual, es la petición de un derecho social. Es un derecho y, en correspondencia, el Estado tiene una obligación principal y prioritaria al respecto. Y -ya lo sostuvimos- no está cumpliendo con ella.
¿Por qué se enarbolan tantos argumentos hoy para rebajar el sentido y la importancia de la educación pública? ¿Por qué se quiere igualar toda clase de educación, con independencia de su propiedad, de sus gestores, de sus orientaciones ideológicas, de su composición social? ¿Por qué se afirma sin mayores precisiones que toda institución educacional, indistintamente, produce bienes públicos? ¿Por qué se reitera tanto en que es perfectamente lícito repartir dineros fiscales, que todos los chilenos aportan, para contribuir a financiar empresas educacionales, muchas de ellas extranjeras, que únicamente sirven a los intereses de un sector muy reducido de nuestra sociedad?

La palabra que mencioné brinda las señales. Son intereses, determinados y muy precisos los que movilizan esos argumentos y los que buscan reducir al mínimo la educación pública. Son intereses ideológicos, sin duda, indisociables de los económicos. Se sostiene que la función de la educación es preparar "capital humano" diversamente calificado para el sistema laboral que impone la economía de mercado, y, sin decirlo abiertamente, favorecer a un segmento estrecho orientado a formar las élites dirigentes del país, con el claro propósito de que sean coherentes con los sectores ultra-privilegiados por la distribución desigual del ingreso y de las oportunidades. Esos mismos grupos disponen de una amplia gama de poderes, formales, institucionales y fácticos, de manera que lo que está en juego, en definitiva, es la perpetuación de un sistema de potestad basado en escandalosos privilegios económicos, políticos y sociales.
Por cierto, un sistema como ese no es compatible con el desarrollo de la educación pública. Esta no se restringe nunca a formar personas con alta capacidad profesional o técnica que contribuyan al desarrollo general -social, económico, cultural- del país, sin que al mismo tiempo potencie una conciencia lúcida respecto de ese desarrollo, de sus complejidades y sus conflictos. La educación pública estimula las capacidades críticas y alienta la voluntad de transformación, vincula expresamente el desarrollo con la democracia, no solo de una manera discursiva, sino en la práctica, porque es socialmente diversa, porque fomenta la participación, el pluralismo, el diálogo, el acuerdo razonado, la no discriminación y la primacía del interés común por sobre cualquier interés particular o corporativo.
Este es el sentido del llamado, de la interpelación desplegada en el frontis de la Casa Central de la Universidad de Chile, al celebrar sus 170 años de existencia, como la primera universidad del país, que entiende su pasado, su presente y su futuro ligados inseparablemente al destino de la república: "170 años:. La Universidad de Chile unida en el fortalecimiento de la educación pública como un derecho para una sociedad más justa". Es una convocatoria, un requerimiento y la declaración de un compromiso que sustentamos y seguiremos manteniendo, un deber incondicional, es el sello de esta universidad.

Tras esta insistente afirmación y defensa de la educación pública subyace una interrogante. He sido tenaz, enfático en plantear esa afirmación y ese alegato porque ha habido y sigue habiendo un sistemático ataque, una programada y acentuada restricción de su significado y su peso. ¿Por qué se desea reducir a lo ínfimo a la educación pública, ya sea debilitando al extremo la que corresponde directamente al Estado, ya sea igualando a todas las instituciones y establecimientos y aportándoles indiscriminadamente financiamiento y oportunidades, o simplemente manteniendo la abismante des regulación de todo el sistema? ¿Qué -y esta es la pregunta- se teme de la educación pública, para sistemáticamente -digamos las cosas por su nombre-, haber tendido a su debilitamiento? Creo que la respuesta no abarca un solo término. Hablaba antes de intereses que en verdad se traducen en una aquiescencia. Son afanes económicos pues está claro que la educación ha resultado ser un negocio muy lucrativo, más aun si estos réditos se obtienen al amparo del Estado, por omisión o acción directa. Son bastiones ideológicos, de cohesión de sectores sociales en torno a valores que los confirman y refuerzan en sus privilegios y en esa especie de derecho innato que se arrogan para ejercer dominio en todas las áreas de la sociedad. Y son trincheras políticas, porque lo que se persigue es preservar e incrementar una estructura de poder que mantiene y ahonda la desigualdad y la discriminación.
La educación pública, por contraste, existe fuera de todo condicionamiento de lucro, está permanentemente abierta a la diversidad -social y valórica -, somete las ideas, opiniones y creencias a un escrutinio constante que refuerza el sentido de lo múltiple y entrega herramientas a quienes se forman en ella para desarrollar la conciencia de sus derechos, deberes y sus responsabilidades, consigo mismos, con los demás, con el país: es decir, construye cotidianamente ciudadanía, abriendo horizontes de futuro que exceden las formas vigentes de poder en la sociedad. En una palabra, diría yo, lo que se teme en la educación pública es su fuerte potencial de emancipación.
¡Que nadie se lleve a engaño! "La Chile", la Universidad de todos los chilenos y chilenas, la Universidad nacional, pluralista, diversa, libre intelectualmente, laica y de excelencia, por definición del Estado que la fundó, durante los próximos 170 años y contra viento y marea seguirá luchando por la igualdad y la equidad, se la seguirá jugando por la educación pública de calidad y equitativa -sobre todo para los niños y niñas más pobres de nuestro país, de quienes debemos ser luz de esperanza-. ¡Seguirá arriesgándose por la libertad!
6.- PALABRAS FINALES
Al celebrar estos 170 años de la Universidad de Chile, con orgullo, emoción y humildad nuestra comunidad universitaria hace suyas las palabras con que hace 140 años, el 4 de octubre de 1872, el rector Ignacio Domeyko presentaba su informe al Consejo de la Universidad de Chile:
"Honor i gratitud a los fundadores de nuestra Universidad, que animados de las ideas más sanas i liberales, se esforzaron en crear una institución llamada a ser un foco para el cultivo de letras i ciencias, i que tuvieron bastante fe en que se hallaran en la nación hombres inteligentes i entusiastas dispuestos a poner desde luego la mano en la obra. Sus esperanzas no han sido frustradas".
Viva la Universidad de Chile
Viva la Universidad de Chile libre
Viva Chile.
Muchas gracias