RADIO KOSMOS CHILE

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CENTRO CIENTIFICO TECNOLOGICO DEL MARGA MARGA - "CENCIENTECNO" - centrocientificotecnologico@gmail.com

11.3.12

EDITORIAL Nº 1



2 artículos me han llamado la atención y que fueron publicados hace un tiempo atrás en lo que “es la visión de la ciencia en la actualidad”. Uno de ellos nos habla de “ciencia vieja” y el otro de un debate sobre el tema y fueron publicado por Antonio Ruiz de Elvira y que inserto
Fuente (http://www.madrimasd.org/blogs/medioambiente/ ):


I. ¿Ciencia?
¿Que ciencia enseñamos, no solo aquí, sino en todo el mundo?
¿Enseñamos ciencia o formamos zapateros, dirigentes gremiales que saben hacer sin saber que hacen ni por qué lo hacen?
En un libro reciente sobre Mecánica Cuántica se puede leer lo siguiente:
“Cuando encontré la mecánica cuántica en mi primer año en el MIT, escribí la ecuación de Schroedinger en la página de mi cuaderno de apuntes, entusiasmado al ver que la ecuación gobernaba todo lo que hay en el Universo. Para mi Tesis doctoral hice un análisis cuántico de sistemas magnéticos. Manejaba con facilidad las técnicas de la teoría cuántica, pero no tenía tiempo para pensar sobre su significado. Estaba demasiado ocupado tratando de publicar artículos para conseguir el título de doctor“.
Jóvenes brillantes formados como especialistas, pero no como científicos.


¿Qué es la ciencia?
Cada lector escribirá su propia respuesta, pero la realidad es que la ciencia no es aprender recetas muertas, sino preguntarse constantemente por aquello que no entendemos (como realidad incuestionable es que dos esferas del mismo diámetro, igualmente pulidas, una de acero y otra de ébano, con densidades de 7.8 y 1.0 g/cm3, caen ambas con exactamente la misma aceleración en el mismo punto del planeta).
Ciencia es la”Aventura del pensamiento“, como siempre dijo Einstein, es la exploración de lo desconocido, no el uso de lo conocido.
Para iniciar la aventura es claro que es necesario proporcionar las herramientas, pero esas herramientas son un medio, nunca un fin.
En la mayoría de las universidades del mundo hemos vuelto al sistema gremial; y al esquema de puesto de trabajo a cambio de número de publicaciones, aunque las publicaciones no aporten nada, han convertido la ciencia en una formación artesanal.
Sin embargo lo que necesitamos no es eso. Haciendo lo mismo que hacemos siempre llegamos a donde siempre: A crisis recurrentes, que no nos permiten reaccionar contra los cambios de las condiciones de contorno del sistema, cambios provocados por nuestra mera actividad, nuestro hacer lo que siempre hacemos.
Aunque el ejemplo es enormemente antiguo me tomo la licencia de ponerlo: El imperio romano colapsó porque, ante el desafío de su creciente burocratización, incrementó ésta. (NR.: y que nos dicen de Chile, cuando, según mi opinión, somos “genéticamente Burócratas”)
Es difícil que España (y Europa, y un poco después el mundo entero) salga de la crisis económica, o deje de lado las crisis recurrentes si las soluciones son iguales a las causas que las originan.
Es difícil que avance la ciencia, de verdad, si se forma a los alumnos como perfectos artesanos, como magníficos burócratas, y no como creadores e innovadores.
La sociedad ha gastado unos nueve mil millones de euros para buscar el Bosón de Higgs, que, si se encuentra, lo único que hará será confirmar un modelo ya existente.
Pero la naturaleza tiene infinidad de misterios, que no se pueden resolver utilizando las reglas, las ecuaciones ya conocidas. Energía y materia obscura son entelequias como lo era el éter del siglo XIX. No podemos resolver las incógnitas nuevas del universo utilizando las ecuaciones de hace 96 años.
Tenemos que cambiar la forma de educar a nuestros científicos para que se planteen constantemente los misterios del universo, y no solo para que apliquen las reglas ya conocidas. (ND.: Esta misma idea la podemos aplicar a la educación básica y media de nuestro país. Todas la seudo reformas planteadas por el Movimiento Estudiantil de Camila y otros y por el propio Gobierno son simples “parches a un sistema que sabemos sirve para paradigmas de sociedades del siglo XIX y XX. Pero no para los paradigmas actuales y futuros que no tienen nada que ver con la sociedad que les tocara vivir a las nuevas generaciones en 10, 20 o 30 años más).
Es este esquema de viejos, de falta de alegría, de falta de juventud que quiere explorar, en la que nos han metido, en una sociedad en estancamiento como esta en la que vivimos, estancada a pesar de todos los juguetes tecnológicos que entretienen unos días y que se quedan viejos (otra vez esta palabra) en unos meses.
Meditemos este artículo y traslademos a Chile esas imágenes emitidas por Antonio. Y nos vamos al segundo artículo 
II.- El debate de la ley de la ciencia


El debate es bienvenido y llega con años de retraso.
Para conseguir que despegue la ciencia es preciso que la sociedad deje de lado dos ideas muy enraizadas en su seno:


1) La idea del café para todos.
2) El rechazo al éxito


Ambas ideas derivan de una cultura de 350 años de vida en tribu, en la cual en cuanto uno se mueve más que otro recibe un palo. El que trata de subir es rechazado por los demás y solo se aprecia el conformarse a la regla (ND: esto en Chile se llama chaqueteo”
En la ciencia se investiga lo que investigan los demás. Se avanzan pequeños pasitos procurando no molestar ni destacar. Tenemos miles de artículos, pero muy pocos relevantes. Y la relevancia no se mide por el número de citas (yo te cito – tu me citas) ni por el nivel ISI o similar. La relevancia se mide por el número de investigaciones que derivan de una de ellas, y sobre todo y especialmente, por el cambio que cada una de esas publicaciones ha causado en el paradigma científico.
Y aunque UD no lo crea es fácil cambiar esto. Para ello el Estado debe:
a) Premiar la individualidad y por tanto la originalidad. (ND: esta idea no esta en contraposición con el trabajo en grupo)
b) Aceptar proyectos SIN GARANTIA DE EXITO.
c) Pagar programas de ciencia en “prime time” en TV.
d) En vez de repartir 40.000 euros por proyecto para todos los grupos, hacer proyectos grandes y dejar grupos fuera.
e) En vez de consolidarse con un trabajo burocrático desesperante, aceptar los proyectos con unas presentaciones limitadas a 10 páginas.
f) Elegir, secuencialmente, a todos los investigadores como censores, en vez de seleccionar a grupos limitados y casi siempre las mismas personas o grupos.
g) Invertir de forma arriesgada, es decir, sin seguridad de éxito.
h) En vez de garantía, riesgo.


Es decir, que el Estado cambie 180 grados: En vez de tratar de garantizar mediante grandes figuras (que vendrían a un retiro dorado), exámenes exhaustivos de las propuestas (que no sirven para nada, puesto que los descubrimientos, si lo son, son inesperados), peer-review, que es tribal-review, etc., en vez de esto, que ya se ha visto el resultado que da, algo completamente nuevo.
Esto se resume en deshacer el concepto de tribu y abrir el concepto de individualidad o de equipos de trabajo:
La ciencia es una aventura del pensamiento.
Es avanzar por un camino ignoto, sin reglas ni indicaciones.
Por lo tanto, para desarrollar la ciencia lo más inadecuado es la burocracia, el exigir resultados cada tres meses, el buscar garantías, las agencias de evaluación.
No se como será la nueva LCYT, pero si trata de GARANTIZAR el resultado de la inversión es absolutamente seguro que se pagará a los investigadores, se harán edificios para albergar laboratorios, se compraran ordenadores y microscopios electrónicos.
Pero si se trata de garantizar la ciencia, el fracaso es lo que está garantizado.
Solo se puede conseguir ciencia si se deja a los científicos trabajar a su aire, sin controles ni exigencias.


La ciencia es como la exploración:
Si Isabel la Católica le hubiese dicho a Colón “Embárquese para descubrir América” hubiese hecho un pan como unas tortas. Habría pagado por algo ya conocido. Pero pagó por un riesgo, por una aventura.
Si Colón hubiese tenido que volver cada semana a reportar lo que había hecho durante ella, el viaje habría sido un fracaso evidente.
No se lo exigieron…. Y rindió.
La idea de que la ciencia debe ser vigilada, garantizada, supervisada por funcionarios que de ella no saben nada, deriva, en los últimos 15 años, de la labor de un parlamentario europeo por el Reino Unido, que insiste una y otra vez que “el dinero de los contribuyentes no se puede tirar en unos vagos que pierden el tiempo en los laboratorios”, evidentemente sin mirarse él al espejo.
Porque ¿qué produce un parlamentario europeo mas que tirar el dinero, sobre todo en la migración mensual de Bruselas a Estrasburgo y vuelta?
La única fuente de la riqueza actual es la ciencia, mientras que los sistemas políticos, si estudiamos bien la historia, lo único que han generado, desde que la conocemos, es un gasto inútil.
Interesante artículo y que sería bueno un debate amplio de estas nuevas ideas.
En cuanto a nuestra educación que en el pasado nos hizo conocidos y tomados como ejemplo de calidad, hoy se debate en la mediocridad y en la politización de ella. Quienes analizamos desde un principio este movimiento estudiantil sabíamos que era una confrontación de ideas neoliberales con ideas de corte socialista y/o comunista. Y ambos fueron, los primeros en defender el sistema actual de educación que esta basado en los paradigmas del industrialismo y los segundos a la estatización y en contra del lucro exacerbado de los grandes y medianos empresarios. Pero de reforma educacional nadie habla. Una verdadera reforma educacional debe comenzar por saber que queremos de Chile en 10, 20, 30 años más y luego de un debate nacional (comenzando por las regiones) para clarificar cuáles son nuestras potencialidades y nuestro déficit. Aclarado esto, saber que el desarrollo viene de un tipo de ciencia dirigida hacia la humanización y superación del ser humano. La ciencia y la técnica deben estar al servicio del hombre. Lo primero es cambiar nuestro atrasado currículo por nuevas asignaturas (el cambio de nombre tradicional de cada uno no nos sirve): sismología, astronomía, energía, ciencias de cordillera, ciencias de mar, ética, creatividad, entre otras. Los 2 niveles de nuestra educación (básica y media) deben llevarnos a la creación de una cultura científica y tecnológica y no a la formación de científicos, ya que ello corresponde a las Universidades.
Jóvenes creativos, lógicos, racionales pero con ética y humanidad.


Sería muy interesante crear un debate al respecto. Mis correos están a vuestra disposición
Atte.
Hugo Pinaud Rojas

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