RADIO KOSMOS CHILE

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20.10.10

Como un buen recuerdo que permanece actual publicamos las palabras del Luís Paredes, Presidente de Saval en el 50º aniversario de la institución el 01 de Diciembre de 2006.

Queridos amigos:
Hace muchos años, en un lejano lugar, un ser primitivo dirigió la mirada hacia la noche estrellada preguntándose vagamente por esas luces que brillaban en lo alto...En ese momento la humanidad nacía y los descendientes de ese ser primitivo estarían llamados a conquistar el espacio profundo, una aventura trascendente que apenas ha comenzado.
La astronomía posee de manera implícita este sentido de trascendencia; el nacimiento, evolución y muerte de las estrellas nos hablan de nuestra propia historia, de como se tejieron en el fondo de los cielos nuestra angustia y nuestra esperanza... “Átomos desesperados nos hicieron” – nos dice nuestro poeta Gonzalo Rojas – átomos que nos hablan de sus viajes por el espacio, de su estadía planetaria.
Somos el presente que está tomado de una mano con el pasado y con la otra del futuro. Estrellas y planetas despiertan en nosotros átomos ensoñadores de su propio nacimiento, de su propia evolución, buscando su destino último en lo profundo del universo.


Ante las preguntas del por qué de este afán, del por qué las culturas antiguas fueron más allá de sus propios horizontes, del por qué salimos al espacio exterior y tantas otras quizás la respuesta a estas inquietudes la haya dado Ray Bradbury quien en cierta ocasión le comentó a la notable periodista Oriana Fallaci recientemente fallecida: “Nos iremos de la Tierra por la misma razón que nos sentimos impulsados a echar hijos al mundo. Porque tenemos miedo de la muerte, de la oscuridad y queremos ver la imagen repetida e inmortal. No quisiéramos morir; sin embargo, la muerte existe y, ya que existe, parimos hijos, que parirán otros hijos, hasta el infinito y esto nos regala la eternidad. No olvidemos: la Tierra puede morir, puede explotar; el Sol puede apagarse, se apagará. Y si el Sol muere, si la Tierra muere, si nuestra raza muere con la Tierra y el Sol, entonces todo lo que hemos hecho hasta el momento, muere. Y muere Homero, y muere Miguel Ángel, y mueren Galileo, y Leonardo, y Shakespeare y Einstein. Mueren todos los que en realidad no estarán muertos porque nosotros los llevamos dentro, los pensamos. Salvémoslos. Preparémonos para escapar, para seguir con nuestra vida en otros planetas, para reconstruir nuestras ciudades en otros mundos: ¡no seremos terrestres por mucho tiempo! Y si de verdad tememos a la oscuridad, entonces, por el bien de todos, tomemos nuestros cohetes, acostumbrémonos al frío intenso, al calor intenso, al agua que no existe, al oxígeno que no existe en otras partes, convirtámonos en marcianos de Marte, en venusianos en Venus, vayamos a otros sistemas solares, a Alfa Centauri, a cualquier sitio a donde consigamos llegar y olvidemos la Tierra. Olvidemos nuestro Sistema Solar, olvidemos nuestro cuerpo, la forma que tenía, estos brazos, estas piernas, estos ojos, convirtámonos en lo que sea... Solamente importa que, sea como sea, siga la vida y con la vida siga la conciencia de Homero, Miguel Ángel, la conciencia de Galileo, Leonardo, Shakespeare. Y el don de la vida seguirá eternamente...”


Saval cumplió 50 años el pasado viernes 6 de octubre…pensé entonces, como pienso ahora, en el sueño de aquellos que la fundaron. Somos los representantes de todos aquellos que nos precedieron. Somos el puerto de llegada de un río de aquellos. Somos su mirada. En nosotros ellos tienen la opción de sentir lo que ellos no alcanzaron a vivir. Mediante nosotros, los que aquí estamos, ellos vuelven a tener una oportunidad de tomarse la palabra. Por ende, cada uno de nuestros actos tiene algo de sagrado. Cada vez que hacemos algo reconstruimos el mundo. Somos, como especie, los sobrevivientes que se remontan a miles y miles de años. De toda esa cadena casi infinita de seres que nos vuelven a hablar y a sentir. Cada ser vivo es la Resurrección de los Muertos. Así es una larga y ensoñada pasión que involucra todo el Cosmos entero. Cada mirada hacia el cielo es un poema sin palabras, y estos poemas no son sino muy pequeños intérpretes de los sueños humanos. A los poetas les ha tocado interpretar esos sueños a partir de fragmentos. La vida más mínima es el teatro de la pasión, del sueño, de la belleza. Cuando dos personas se aman y se abrazan, se vuelven a abrazar las estrellas.
Cuando se juntan dos palabras -es como una artesanía- es posible ir armando nuevas palabras, es posible ir reflejando la consistencia del Cielo y de la Tierra. La poesía es la prueba del sueño del Hombre.
Y así llegamos nosotros a estos 50 años, y pronto serán 100 donde muchos de nosotros ya no estaremos aquí, pero así como las personas que fundaron Saval hablan hoy a través de nosotros, nosotros hablaremos a través de los que estén cuando Saval cumpla 100 años y así sucesivamente…
Existe un proverbio chino que dice que “si uno planifica para un año, debe plantar arroz, si los planes son para diez años entonces se deben plantar árboles y si los planes son para un centenar de años, entonces se debe enseñar a la gente”.
¿Qué son 50 años bajo el cielo estrellado? Quizás toda una vida, quizás sólo un segundo. Sigamos entonces observando las noches estrelladas y celebremos también el cumpleaños de nuestros átomos extraídos de la noche constelada…
Queridos amigos…caminemos entonces felices hacia los 100 años de Saval…

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